El Ballet del Teatro Colón estrenó en marzo una bella versión de Raúl Candal del archiclásico Lago de los cisnes. Para las once funciones previstas se armaron varios repartos con distintas bailarinas del Colón en el doble rol de Odile y Odette; además de dos funciones con Marianela Núñez como invitada y también la gran sorpresa de una muy joven integrante del cuerpo de baile, Romina García Vázquez, elegida para los dificilísimos papeles de Odile y Odette, reunidos en una misma persona.
Pero no sólo eso: fuera de la función que tenía asignada, Romina García Vázquez hizo otras dos: las que Marianela Núñez no pudo cumplir por una lesión que había sufrido en Londres.
Vale la pregunta: ¿qué llevó a Julio Bocca a elegir a Romina para semejante desafío?
Esto es lo que cuenta Bocca, que como bien se sabe es el actual director del Ballet del Colón: “Ya el año pasado Romina venía haciendo un buen trabajo, tomando clases todos los días y aprendiendo las obras con mucha conducta; también hizo algunas pequeñas variaciones en distintos ballets y cuando Raúl Candal empezó su trabajo de montaje le pareció interesante comenzar a probarla. Ya teníamos armados los repartos para cada función, incluidas las de Marianela; pero le pedí a Romina que estudiara el papel para un eventual quinto reparto”.
“La intención, al menos el año pasado, no era que bailara Lago… Pero este año, al retomar los ensayos, vimos cómo había crecido y la seguridad que había ganado. Me pareció bueno darle una función. Todos los bailarines pasamos por ese momento, el de una primera vez, y es lindo que te toque cuando sos joven. Después será el tiempo de elaborar y desarrollar esos roles. A mí me ocurrió varias veces y sé el valor que tiene”.
“A Raúl le pareció bien darle la función del día sábado y después sucedió el lamentable episodio de Marianela. Las otras parejas estaban en plena tarea porque hacían varias funciones y en cambio Romina tenía tiempo para ensayar. Hablé por supuesto con el bailarín invitado (el cubano Alejandro Virelles) y con la propia Romina. Le pregunté: “¿Sentís que es demasiada responsabilidad, no sólo bailar Lago…, sino además reemplazar a Marianela?”. Me contestó que se sentía fuerte para hacerlo y me gustó mucho esa respuesta”.
Julio Bocca valoró el crecimiento y la seguridad de Romina García Vázquez para ofrecerle suplir a Marianela Núñez, que se había lesionado en Londres. Foto: Martin Bonetto-¿En algún momento pensaron con Raúl Candal que Romina bailara sólo Odette en el primer acto y que Odile fuera interpretada por otra bailarina en el tercero?
-No, no. Por un lado es lindo ver el cambio de los dos Cisnes en una misma intérprete. Es cierto que muy pocas bailarinas están igualmente bien en los dos personajes, pero lo organizamos para que Romina se sintiera sólida. Por ejemplo, el Cisne Negro hace 32 fouettés (nota: esa destreza casi acrobática que la bailarina ejecuta sobre la punta de un pie mientras va girando impulsada por la otra pierna) y sabíamos que no era su fuerte; así que los reduje a la mitad para que estuviera más tranquila y segura. Creo que fue un gran debut para ella y que tiene una gran carrera por delante.
Un comienzo más que promisorio
Después de leer lo anterior bien podríamos imaginarnos que Romina García Vázquez es una persona con un aplomo a prueba de todo. Pero no. Ella misma se describe como una persona bastante tímida. Acaba de cumplir 23 años, tiene una figura espigada y una sonrisa encantadora. Parece apenas una adolescente.
Romina García Vázquez se presentó en el Instituto del Colón a los 12 años, luego de haber estudiado danza con profesores privados. Luego audicionó para el Ballet del teatro y siempre la fueron eligiendo. Foto: Martin Bonetto-¿Cómo se despertaron tus ganas de bailar?
-A los cuatro años fuimos con una compañerita del jardín a una clase de danza. Al llegar sentí vergüenza y quise irme; después, no quería dejar la clase. Al día siguiente, mi mamá me compró todo lo que necesitaba: la mallita, las medias, las zapatillas.
-¿Tuviste primero una formación privada y después ingresaste al Instituto del Colón?
-Sí, comencé con una primera profesora, Mariana Jadur, en el estudio de Liliana Belfiore y después pasé a las clases de Liliana misma, donde todo estaba mezclado: bailarines profesionales y no profesionales, gente joven, gente más grande. Yo era una de las más chiquitas. Después me preparé mucho con Raúl Candal para ingresar al Instituto del Colón.
Romina García Vázquez, en el rol de Odile, en «El lago de los cisnes». Foto: Carlos Villamayor/Teatro Colón-La gran exigencia de hacer el Instituto y a la vez cursar la escuela primaria y la secundaria, ¿cómo la llevaste?
-En realidad me presenté al Instituto cuando tenía doce años porque mis papás querían que terminara normalmente la escuela primaria; la secundaria la hice a distancia para poder dedicarme totalmente a la danza. Tuve grandes maestras en el Instituto.
-¿Dudaste alguna vez de tu vocación?
-Nunca. Nunca hice nada que me gustara tanto como bailar. Y tampoco me pesaba la disciplina del Instituto. Soy (se ríe) muy aplicada.
Instituto en pandemia y luego el Ballet
Para Romina García Vázquez el Ballet del Teatro Colón es su familia y su mundo. Foto: Martin Bonetto-¿Estabas ya en el Instituto cuando comenzó la pandemia?
-Sí. Hacíamos las clases por zoom. Era muy raro. Usaba como barra el marco de la puerta; con una mano tocaba la pared y con la otra, el armario.
-¿Cuándo entraste al Ballet del Colón?
-En 2022, el Ballet estaba empezando a ensayar Giselle y nos llamaron, a varias alumnas del Instituto, como refuerzo del cuerpo de baile. Y después fui pasando por las audiciones anuales y quedando en todas. Fue una continuidad.
Romina García Vázquez, como Odette, en «El lago de los cisnes», en el Colón. Foto: Carlos Villamayor.-¿Por qué pensás que Julio Bocca te eligió para hacer una función de El lago de los cisnes además de las dos que hubiera hecho Marianela Núñez?
-Me gustaría preguntárselo. ¿Qué sentí cuando me lo propuso? Que no era real lo que me estaba pasando. Pero como sabía que era el quinto reparto, suponía que no iba a llegar a bailar. Lo estudiaba por las dudas y sin embargo lo disfrutaba muchísimo. El día que pusieron la planilla con el cronograma de funciones, una compañera me mandó una foto de esta planilla porque figuraba mi nombre. Yo estaba viajando en el colectivo y me puse a llorar.
-¿Cómo fuiste elaborando los personajes?
-Todo el mundo fue diciéndome cosas: Julio, Raúl, Maricel De Mitri y también mis propias compañeras. Una de ellas me dijo respecto de Odile, el Cisne Negro: “Míralo al Príncipe, sostené la mirada”. A mí me costaba. Eran cosas así, que les pedía que me comentaran en el almuerzo o en los camarines.
-¿Cómo te ves hacia adelante en tu carrera?
-Me gustaría bailar mucho, en principio mis obras favoritas: Giselle, La bayadera, Romeo y Julieta. Seguir profundizando en El lago de los cisnes, lograr una Odile más malvada.
En pleno vuelo. Romina García Vázquez tiene 23 años y ya es una figura destacada del Ballet del Colón. Foto: Martin Bonetto-Por ahora me siento muy feliz donde estoy. Por supuesto, hay grandes compañías en las que sería bueno bailar: la Opera de París, el Royal Ballet. Pero aquí están mis papás entre el público y están mis compañeras del Instituto que ahora pertenecen al Ballet y que nos conocemos desde chiquitas. Una familia, un mundo.