Fueron días agitados para Gian Piero Gasperiniel DT de la Roma de Paulo Dybala y Matías Soulé. Porque tuvo diferencias públicas con Claudio Ranieri, asesor principal de los propietarios del club (la familia Friedkin) en las cuestiones deportivas. De eso, fue consultado en la conferencia de prensa de este viernes, en la previa al partido que la Loba y el Atalanta, el ex equipo de Gasperini, al que dirigió por nueve años, tendrán este sábado. Esas rispideces, y el ser consultado por su antiguo y querido Atalanta, lo llevaron a dejar repentinamente la conferencia de prensa entre lágrimas.
De entrada, hizo aclaraciones sobre sus diferencias con Ranieri. Para contextualizar, el que fuera el DT del Leicester City en aquella histórica Premier League de la temporada 2014-15 brindó una entrevista la semana pasada en la que aclaró que Gasperini aprobó todas y cada una de las contrataciones que la Roma realizó, en virtud de algunas inconformidades del entrenador con el plantel que tiene a disposición.
Y el tono de Ranieri para aclarar esas cuestiones fue tajante, además de revelar, por ejemplo, que Gasperini fue su cuarta opción a la hora de elegir un DT: «Escogí a cinco o seis entrenadores, tres no vinieron. El club eligió a Gasperini. No hubo un solo jugador que viniera sin su aprobación. No actúo como garante de nadie; amo a la Roma, y así como dejé el cargo de entrenador, puedo dejar el de senior advisor. Soy el senior advisor de los dueños, no de Gasperini”.
Palabras duras de Ranieri. Y que llevaron a Gasperini, por supuesto, a hacer sus aclaraciones en la conferencia de este viernes. «Para mí fue una sorpresa increíble porque nunca hubo un tono diferente entre Ranieri y yo, tanto en las conferencias con otras personas como en las relaciones directas entre nosotros dos. Fue algo inesperado, en tantos meses nunca había tenido esta sensación o estos tonos de su parte».
«A partir de ese momento solo me preocupé en primer lugar por no responder y luego tratar, aunque involuntariamente estoy involucrado, de no crear ningún tipo de daño y dificultad al equipo (…) Me hubiera gustado intentar evitar todo esto, pero fue imposible por mi parte. Hoy me gustaría hablar de fútbol, con respecto a un partido que en la jornada 33 después de un campeonato juntos creo que será un partido hermoso”, agregó el DT de la Roma.
El quiebre y el video
Pese a su pedido («hablar de fútbol»), todas las preguntas estuvieron dirigidas a ese cruce con Ranieri. Si el grupo estaba bien o no después de eso, si se veía como entrenador de la Roma a futuro, si hay cortocircuitos también por las lesiones, etcétera… Hasta que llegó una consulta que lo quebró: si hay algo del Atalanta, el club al que dirigió exitosamente entre 2016 y 2025, que le gustaría tener en la Roma.
«En Roma está todo, sobre todo en el equipo y también en el entorno. En Bérgamo (Atalanta) pude hacerlo bien porque el contexto era compacto, el trabajo del club extraordinario. Generando ganancias todos los años, eso fue lo extraordinario. Competíamos de igual a igual con los grandes en Italia y en Europa y, al mismo tiempo, el Atalanta se volvía riquísimo», expresó en principio Gasperini.
Pero a la hora de profundizar y de mencionar a Antonio Percassi, quien fue el mandamás del club durante la mayor parte de la estadía de Gasperini, hasta la venta del 55% de las acciones del Atalanta a un grupo de inversores estadounidenses, se quebró. «El club trabajaba en sintonía con el entrenador; en cierto momento, un poco porque cambió la propiedad, un poco porque ya no estaba el padre (Percassi), al que yo estaba muy ligado…”, dijo. Y no pudo completar la frase: las lágrimas aparecieron en sus ojos y se fue velozmente de la conferencia. Tan rápido, que hasta rompió una parte de la cerradura de la puerta al no poder abrirla en el primer intento.
Así, emocionado y con contrato en el club hasta el 30 de junio del 2028 (aunque con rumores de que o sigue él o sigue Ranieri, pero no ambos), culminó la conferencia. El sábado, un partido más que cargado para él: de local en Roma ante su antiguo Atalanta, a las 15:45, y en este contexto, de rispideces y vital en lo deportivo, con la Loba sexta con 57 unidades (en puesto de clasificación a la Conference League) y con la Dea, su rival, séptima con 53.




