Más allá del golpe que significó la derrota en el superclásico y de la jugada que encendió la polémica -el empujón de Lautaro Blanco dentro del área que todo Río reclamó como penal-, Lucas Martínez Quarta eligió bajar el tono, hacerse cargo y enviar un mensaje claro puertas adentro.
El defensor, protagonista directo de esa acción que pudo cambiar el rumbo del partido, no buscó refugio en el arbitraje ni en la controversia. En cambio, tras el pitazo final, asumió responsabilidades y apuntó a la autocrítica como único camino para revertir el momento. “Trabajando, no nos tenemos que acostumbrar a perder este tipo de partidos. Es hacer autocrítica ahora, no echarle la culpa al árbitro porque no estuvimos a la altura del partido, quizás. No encontramos el juego que queríamos”.
La postura de Martínez Quarta contrasta con el clima caliente que suele rodear a los superclásicos, especialmente cuando hay fallos discutidos. En este caso, la jugada con Lautaro Blanco quedó bajo la lupa, pero el central optó por correrse del eje de la queja y poner el foco en el rendimiento colectivo, que no logró imponer su idea ni sostener el nivel en un partido decisivo.
Con la misma línea, el zaguero también tuvo palabras para los hinchas, que acompañaron masivamente pero se fueron con las manos vacías. “A la gente pedirle disculpas que no pudimos regalarle la victoria. decirle que vamos a seguir trabajando y a buscar salir adelante. Esto sigue. Dentro de poco arrancan los playoff y salir campeones”.
Lejos de dar todo por perdido, Martínez Quarta intentó proyectar hacia lo que viene. En un calendario que no da respiro, el equipo deberá recomponerse rápido para afrontar la etapa decisiva de la temporad a. En una noche cargada de tensión, polémicas y emociones, su voz aportó algo distinto: autocrítica, responsabilidad y un mensaje directo al hincha en medio de la desilusión.

