
Los frutos secos son ideales para cuidar la salud del corazón con un puñado chico por día, unos 28 gramos, alcanza para sumar grasas buenas, fibra y minerales.
En ese puñado entran nueces, almendras, avellanas, pistachos o castañas de cajú. No hace falta elegir uno solo. De hecho, lo más recomendable es ir variando para poder capturar los diferentes beneficios que tienen para ofrecer los frutos secos.
Por ejemplo, las nueces tienen un perfil particular porque suman omega 3 vegetal. No es algo que aparezca en todos los frutos secos y por eso suelen quedar bien posicionadas en este tipo de recomendaciones.
Las almendras aportan vitamina E, fibra y magnesio. También tienen un efecto práctico, que es ayudar a frenar el hambre entre comidas.
Los pistachos suman proteína vegetal y potasio. El maní, aunque técnicamente sea una legumbre, en la práctica se como un fruto seco, siempre que no esté frito ni cargado de sal y aporta grasas y nutrientes.
La referencia es bastante simple: un puñado chico. Eso equivale más o menos a 28 gramos. Bajado a ejemplos concretos, pueden ser unas 14 mitades de nuez, entre 20 y 25 almendras o un puñado de pistachos ya pelados.
Los frutos secos concentran muchas calorías en poco volumen, por esta razón se recomienda un puñado y 4 a 6 porciones por semana.
El error más común es tener la bolsa abierta y comer sin medir. Entre servir una porción y picar directo del paquete puede haber el doble o más y esto podría disparar el cosumo de calorias.
Qué pasa en el cuerpo cuando se incorporan frutos secos y como ayudan a mejorar la salud del corazón
El efecto de los frutos secos en el corazón no se explica por una sola cosa. Las grasas que aportan son mayormente insaturadas. Cuando reemplazan otras de peor calidad, pueden ayudar a mejorar el perfil de colesterol.
La fibra aporta saciedad y ayuda a ordenar el consumo a lo largo del día. Después aparecen minerales como magnesio y potasio, que están ligados a funciones básicas del sistema cardiovascular.
Y están los antioxidantes, como la vitamina E en las almendras, que protegen el corazón al reducir el estrés oxidativo, proteger las arterias y mejorar la circulación.
Por su parte el, maní gracias a su combinación única de arginina para la elasticidad de las arterias, grasas insaturadas que equilibran el perfil lipídico y el potente resveratrol que combate la inflamación, este alimento no solo reduce el riesgo de padecer enfermedades coronarias, sino que también contribuye activamente a la prevención de accidentes cerebrovasculares.