Olimpíada y Cerro Porteño se enfrentaron el domingo 19 de abril en el estadio Defensores del Chaco. Pero, lamentablemente, el espectáculo deportivo terminó en un gran caos entre la policía y la hinchada del Ciclón. Esto generó la suspensión del clásico y muchas cosas por resolver. La APF hizo oficial el fallo en donde hace pública su resolución.
Olimpia se queda con los tres puntos. En el comunicado se sentencian varias cosas y entre ellas, quién ganó. El Tribunal Disciplinario explica que, se decide adjudicar la victoria por 3-0. Esto, pese a que el match estaba 0 a 0 al momento de la suspensión, los 30 minutos del primer tiempo. Sí, son tres goles por escritorio.
El segundo punto notifica la suspensión provisoria de dos partidos a puertas cerradas para sus aficionados, impuesta al Club Cerro Porteño. Además, se lo sanciona con una multa equivalente a 40 salarios mínimos mensuales vigentes, debiendo hacerse efectiva la misma dentro del plazo de cinco días de notificada la presente resolución.
El Club Olimpia también recibe una sanción cuantitativa: multa equivalente a treinta salarios mínimos mensuales vigentes, debiendo hacerse efectiva la misma dentro del plazo de cinco días de notificada la presente resolución.
Y en el último punto se suma el prohibir el ingreso a los Estadios donde se realicen partidos organizados por la APF, en todas las categorías, por el plazo de diez años, a los siete aficionados denunciados por el Club Cerro Porteño.
Un repaso del comienzo del caos
El árbitro Juan Gabriel Benítez no tuvo más remedio que frenar el fútbol para que la prioridad sea el bienestar de los presentes. Es que, para ese momento y en el sector de la Gradería Norte, los hinchas del Azulgrana protagonizaron un enfrentamiento con la Polícia Nacional de Paraguay, que fue aumentando cada vez más y más.
La represión policial comenzó con el gas pimienta y balas de gomahasta que un grupo de aficionados le robó el escudo a un oficial y comenzaron a mostrarlo como un «trofeo de guerra». La tensión siguió escalando y se acudió al gas lacrimógeno, lo que llevo a la evacuación total de la tribuna.
El viento comenzó a dispersar los químicos por todo el estadio, afectando al resto de los sectores donde se encontraban muchas familias y niños. La asfixia y desesperación de querer abandonar el lugar llevó a que cientos de personas terminaran metiéndose al campo de juego. Era la única vía de escape.
Se necesitó la intervención de paramédicos, bomberos y hasta los propios jugadores para asistir a los fanáticos, los que fueron con ganas de vivir un clásico y terminaron siendo parte de una tarde para el olvido en la historia del fútbol paraguayo.
Los incidentes en el clásico
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