El real madrid atraviesa un momento delicado en lo que respecta a la condición física de sus futbolistas. A la seguidilla de bajas que ya incluía nombres importantes como Éder Militao, Rodrygo y Arda Güler, se agrega ahora una nueva preocupación: Ferland Mendyquien volvió a quedar marginado tras confirmarse una lesión muscular y se perderá el clásico contra el Barcelona en la recta final de La Liga.
El contratiempo se produjo durante el encuentro ante el Espanyolcuando el defensor debió abandonar la cancha en los primeros minutos tras sentir una molestia en la zona posterior del muslo. Luego, los estudios determinaron un daño en el tendón del recto femoral de la pierna derechauna zona especialmente sensible para los deportistas de alta competencia.
Aunque el club no dio plazos oficiales de recuperación, el panorama es poco alentador. En caso de requerir intervención quirúrgica, el período de inactividad podría extenderse alrededor de cinco meses. En ese sentido, el francés podría perderse el Mundial 2026.
Un historial preocupante y un presente lleno de incertidumbre
La situación de Mendy no es aislada dentro de su carrera reciente. El futbolista ya había atravesado una lesión similar en la misma región hace aproximadamente un año, lo que derivó en una operación y una ausencia prolongada. Este nuevo episodio profundiza un patrón que mantiene alejado de la regularidad, al punto de que en la presente campaña apenas logró participar en nueve compromisos oficiales.
Su escasa continuidad no solo afecta su rendimiento individual, sino también la planificación del equipo, que pierde una pieza clave en la banda izquierda. En los minutos que disputó esta temporada, el defensor había mostrado buenos niveles competitivos, especialmente en duelos exigentes del ámbito europeo, donde su capacidad de marca había sido un recurso valioso para el entrenador.
Un problema colectivo que se agrava en el Merengue
Más allá del caso puntual de Mendy, lo que preocupa en el entorno del club es la magnitud del problema físico general. Las lesiones se convirtieron en un factor recurrente que condiciona la estructura del equipo. La pérdida simultánea de varios jugadores importantes obliga a constantes reajustes en la formación titular y limita las variantes disponibles en momentos decisivos de la temporada. En el Merengue, el malestar es evidente, ya que la reiteración de estos episodios impide consolidar una base estable de trabajo.




