«El hincha número uno del Schalke fue Adolf Hitler» es uno de los primeros resultados que arrojan los buscadores cuando se busca por qué equipo simpatizaba el líder del partido nazi. En el imaginario colectivo futbolero, de hecho, es algo que está instalado. Pero, ¿era así? ¿Era el Führer seguidor de los Mineros? ¿Beneficiaron al club por el que supuestamente simpatizaba? Olé buceó en la información de la época y llegó a Thomas Spiegel, historiador oficial y voz autorizada del equipo que acaba de ascender desde la 2.Bundesliga para conocer el detrás de escena de esta afirmación viral.
Antes de profundizar, para algún desprevenido, se debe poner sobre la mesa los datos de esta época nefasta y oscura que derivó en el Holocaustoel genocidio realizado por el régimen de la Alemania nazi contra los judíos. Como informan las fuentes especializadas y teniendo en cuenta que no existe una lista general de las víctimas en ningún lugar del mundo, se estima que asesinaron a seis millones de personas.
ASÍ ERA EL FÚTBOL EN LA ALEMANIA DE hitler
Primero, hay que poner en contexto cómo era el fútbol alemán bajo la Alemania nazi: desde el régimen se oponían al deporte profesional, porque el objetivo de los atletas era «entrenar» para la guerra o demostrar la superioridad de la raza aria» «Las ligas se reestructuraron en cierta medida, basándose en la ‘Gaue’, como los nazis denominaban a los distritos regionales. ‘Gau’ es una palabra germánica antigua que significa distrito. Los nazis despreciaban el cristianismo y preferían referirse a la cultura germánica antigua con sus dioses», explicó el citado Spiegel. Y siguió: «Incluso el término ‘liga’ les resultaba problemático por ser de origen inglés. Introdujeron la palabra alemana ‘Spielbetriebsklasse’ (liga de juego), que no se popularizó».
En paralelo a la llegada al poder de Hitler, ya se podía afirmar que el Schalke era «el equipo más popular» del país europeo por aquellos años. Eso no lo eximió de haber sido sancionado con un año sin jugar por los nacionalsocialistas, porque el club le había pagado a sus jugadores más de lo permitido. «Si bien esto era cierto, era una práctica más o menos adoptada abiertamente por todos los clubes. El hecho de que fuera uno de los pocos clubes sancionados sugiere que las asociaciones burguesas adoptaban una postura mucho más severa contra los clubes fundados por trabajadores que contra los clubes burgueses», asume Spiegel.
Con el territorio reacomodándose a las repudiables nuevas políticas, en la asamblea general extraordinaria celebrada el 5 de abril de 1933, el presidente del equipo azul, Wilhelm Münstermann, y el vicepresidente, Paul Eichengrün, judío, renunciaron a sus cargos. La máxima autoridad, de hecho, se fue tras haber insultado a la Federación Alemana de Fútbol en medio de las negociaciones para intentar avanzar por el profesionalismo. Unos días después, la DFB anunció que «solo los arios podían ser dirigentes de clubes y asociaciones».
LOS SUPUESTOS BENEFICIOS AL SCHALKE
En medio de esa adversidad social, el Schalke vivió una era dorada desde lo deportivo: ganó el campeonato en 1934, 1935, 1937, 1939, 1940 y 1942. Eso llevó a instalar que había «beneficios» para el equipo, algo que desde Gelsenkirchen rechazan: «El equipo se reforzó continuamente, principalmente mediante la integración constante de talentos de la cantera junto a jugadores experimentados como Ernst Kuzorra y Fritz Szepan». El historiador, además, remarcó: «Los jugadores del Schalke se quejaron enérgicamente de haber sido perjudicados por el árbitro en las finales perdidas contra el Hannover 96 en 1938 (derrota por 3-4) y contra el Rapid de Viena en 1941 (3-4)».
No es menor decir que Kuzorra, capitán del equipo, rechazó los pines conmemorativos del segundo puesto en la cena posterior a la derrota con los de Viena. «Ordenó a todos sus compañeros que hicieran lo mismo y permanecieran sentados. Finalmente, Fritz Szepan, que era capitán pero de la selección nacional, fue el único en ponerse de pie. Al parecer, quería evitar un enfrentamiento con el líder deportivo del Reich y aceptó todos los pines en nombre del equipo. Cuando regresó, se dice que Kuzorra lo insultó airadamente», se cuenta desde las oficinas del cuadro que perdió la categoría en el 2021.
Desde el Schalke hacen hincapié en que fueron perjudicados en ese duelo ante los de Austria, entonces denominada Ostmark ante la anexión con el territorio alemán, porque «era importante para los nacionalsocialistas que los austríacos ganaran finalmente el título» para cambiar su ánimo. Desde el lado del Rapid, sin embargo, aseguran que algunos de los futbolistas campeones fueron enviados inmediatamente al frente de la Segunda Guerra Mundial como castigo por la victoria. Spiegel no avala esa teoría: «Esa historia es muy dudosa. En la autobiografía y varias entrevistas de Franz ‘Bimbo’ Binder, escrita después de la Segunda Guerra Mundial por el que hizo tres goles en ese último duelo, nunca mencionó haber sido enviado al frente».
EL MITO DEL HITLER HINCHA DE SCHALKE: ¿ES VERDAD?
Adolf Hitler jamás expresó su fanatismo por un club en particular. Eso no quiere decir que no entendiera la importancia del fútbol como herramienta social para alimentar la ideología que pregonaba. Joseph Goebbels, el Ministro de Propaganda del Tercer Reich, se encargaba de sacarle jugo a ese instrumento y fue quien llevó al Führer al único partido en la historia en el que se lo vio: fue en la derrota 2-0 de Alemania contra Noruega, en los Juegos Olímpicos de 1936. Aunque no hay un registro que lo avale, AH se habría retirado enojado del encuentro y JG bajó línea para que su selección jugara de ahora en adelante solo con rivales «menores» para sostener el relato de la «superioridad étnica».
La teoría del Hitler hincha de los Mineros, además de los campeonatos que el equipo ganó durante el nazismo, puede tener su base en la recepción del nacido en Braunau am Inn al plantel azul. «Si bien existen dos ocasiones en las que Hitler recibió al equipo del Schalke, invitado al mitin del Partido Nazi, y disputó un partido amistoso contra el FC Nürnberg durante el evento, no tenía ningún interés en el fútbol»concluyó Thomas Spiegel ante la consulta directa. Y agregó: «Además, los futbolistas, con sus piernas arqueadas y rodillas juntas, no se ajustaban a la imagen ideal de la ‘musculosa raza aria superior’ que pregonaban».
De la mano de Goebbels, dice el historiador que «los nazis establecieron paralelismos entre el ascenso de Adolf Hitler, de ‘gente común’ a Führer de Alemania, y el ascenso del Schalke 04, un equipo de jugadores de clase trabajadora, hasta convertirse en el mejor equipo de fútbol de Alemania«. Con esta analogía, intentaron vincular la popularidad del club con el movimiento nacionalsocialista.
LA AUTOCRÍTICA Y LA ACCIÓN DEL CLUB LLEGÓ VARIAS DÉCADAS DESPUÉS
Hasta 1990, el Schalke no abordó puertas adentro lo ocurrido en esa oscura etapa. Hasta sus respectivas muertes en 1974 y 1990, Fritz Szepan, capitán de la selección nacional, y Ernst Kuzorra, capitán del Schalke, permanecieron prácticamente ajenos a estos temas. «Simplemente queríamos jugar a nuestro deporte», dijo Kuzorra alguna vez ante los periodistas. «La situación era similar con el propio club. Durante décadas, cualquier mala conducta entre 1933 y 1945 fue un tema tabú. Como un punto ciego, uno ignora cualquier posible complicidad porque no encaja con su autoimagen», dice la voz que llega desde la casa de los rivales del Borussia Dortmund en el Derbi del Ruhr.
El click llegó en respuesta a los comentarios racistas dirigidos a jugadores en su propio estadio y fundó en 1992 la Iniciativa de Aficionados del Schalke contra el Racismo y la Xenofobia. Esta acción logró frenar los insultos de esa índole en la cancha en muy poco tiempo y, ya en 1994, las posturas contra el racismo y la xenofobia se incorporaron a los estatutos del club. Spiegel reconoció otro momento clave: «A partir de 2004, el club, junto con historiadores profesionales, comenzó a investigar las biografías de los aficionados judíos del equipo durante el nazismo».
En ese revisionismo cayeron algunos de los futbolistas históricos, como Fritz Szepan, Ernst Kuzorra y Hans Bornemann, que se afiliaron al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) el 1 de mayo de 1937. «Esto requiere una explicación. Tras tomar el poder en 1933, los nazis impusieron rápidamente una moratoria a las nuevas afiliaciones. Querían evitar que demasiados oportunistas y arribistas accedieran al partido. Querían asegurarse de que solo aquellos que estuvieran completamente convencidos de la ideología nacionalsocialista se convirtieran en miembros», contextualizó Spiegel. Y sumó: «No fue hasta 1937 que el Partido Nazi, que ya había consolidado su poder, reabrió esta posibilidad. Entonces, el club seleccionó a sus miembros. Del Schalke 04, querían elegir a tres jugadores destacados como representantes: Szepan, Kuzorra y Bornemann. Ningún otro jugador en activo se había afiliado al partido antes de 1945, ni lo había sido en 1933 o antes».
El caso de Szepan es distinto. Es que a finales de 1938, quedó al frente de una tienda de textiles de la zona, que era administrada por las propietarias judías Sally Meyer y Julie Lichtman. Ellas ya habían sido desalojadas de su departamento y del local alquilado por Henriette Thiemeyer, la dueña del Schalke, lo que las puso bajo presión. «El negocio debía ser claramente ‘arianizado’, es decir, las propietarias judías se verían obligadas a vender a ‘compatriotas alemanes'», remarcaron.
El delantero se hizo cargo del negocio y quintuplicó sus ingresos anuales. Sally y Julie fueron asesinadas en diferentes campos de concentración de Riga, Letonia, en 1944. Berta Moss, hija de Lichtmann y superviviente del Holocausto, demandó una indemnización por el local a principios de la década de 1950, pero Szepan «no mostró ninguna conciencia de la injusticia que había cometido y afirmó que el negocio no le había generado ningún beneficio significativo».
Recién en el 2001, cuando se decidieron cambiar los nombres de las calles con la construcción del nuevo estadio, se levantó la alarma por la postura del ofensivo porque se planeó que una de las «straße» sea llamada Fritz Szepan. El Partido Verde se plantó en el ayuntamiento de Gelsenkirchen: «Szepan se había beneficiado del cierre de un negocio propiedad de judíos como parte del proceso de ‘arianización’. El resultado del debate público fue la elaboración de un informe pericial. Tras esta valoración, el Schalke se desvinculó por completo de Szepan. En su lugar, el club encargó un estudio académico sobre la historia del club durante la era nazi».
Luego de esa intervención, la primera de este tipo realizada sobre un club deportivo profesional alemán, la institución inspeccionó las biografías de sus hinchas judíos durante el nacionalsocialismo. «Una dolorosa conclusión que surgió de estas biografías: el club y sus miembros, directivos y jugadores, no defendieron a los aficionados judíos del Schalke. Permanecieron impasibles y no hicieron nada. Desde la perspectiva actual, es fácil culpar a la gente de aquella época. Si el Schalke quiere honrar a los marginados, a los deportados, a los asesinados, debe comprender que jamás debemos ser indiferentes. Jamás debemos permanecer impasibles»cerró Thomas.


