Su historia es clásica y moderna a la vez. Porque el impulso de las redes sociales, de los virales en tiempos de celulares está claro que le abrieron un camino de visibildad insospechado en otros tiempos. Pero hay un componente en la explosión popular de Jero Freixas que está ligado a una fórmula mucho más habitual: el trabajo.
«Yo soy actor, al final, que muchos no lo saben. Porque, bueno, porque me arrancaron a ver en las redes y tal vez muchos piensen que lo que hacemos con Jose es improvisado y es poner una camarita y que salga lo que salga. No, somos actores los dos, de hecho nos conocimos en la Universidad de arte dramático. Y, en realidad, hay muchísimo trabajo atrás de cada video».
Jose de Cabo es su mujer, claro. La que lo acompaña en cada uno de sus videos en el vestidor de su habitación y con quien tiene una química que todos sus seguidores (casi cinco millones entre todas las redes) ya asumieron como parte de su rutina habitual. No es, sin embargo, el caso de su más reciente trabajo en ficción, que lo tiene como protagonista de una original idea reflejada en una serie vertical.
«Fuerte al medio casi que es algo como lo que soñaba. Que me vengan a buscar para ser la cara de una serie es lo que busco desde que empecé con los videos. Y una serie vertical (capítulos cortos para ver mayormente en los celulares) y con temática futbolera mundialista es ideal. Algo parecido, sí, a lo que hacemos con Jose… aunque acá tenga otra pareja (la actriz Mercedes Oviedo) y para la gente eso sea raro».
El actor y comediante confesó que, al enterarse de que su esposa estaba embarazada, comenzó a hacer cuentas para ver si podía o no irse al mundial
La referencia al Mundial es ineludible. Su explosión -la de la pareja- fue en tiempos de la Copa de Rusia, exactamente ocho años atrás. Y se dio a través de un video en el que Jero se indignaba frente a una invitación a un casamiento justo en un día en el que jugaban ¡Corea del Sur-México! por la fase de grupos de aquel Mundial.
La paradoja de Jero
Paradojas que la vida le trae de regreso a semanas del comienzo de la nueva Copa del Mundo, porque a la pregunta de Olé sobre cuáles son son planes para cubrirla (en Qatar 2022 estuvo presente), Jero cierra los ojos, traga saliba y se larga a contar una situación íntima y real que se le interpuso en el camino a un nuevo sueño a cumplir.
«¿El Mundial? Y, estamos negociando, porque surgió una situación hermosa que es que estamos esperando con Jose nuestro tercer hijo o hija, no se sabe aún. Algo increíble, ¿no? Porque veníamos buscando el tercero hacía muchos años. Y, bueno, cuando viene a decirme Jose que está embarazada, empezamos a hacer números, ¿no? Empezamos a hacer cuentas. Y decimos, pará, esto es en el medio del Mundial».
Jero Freixas explicó que dejó de ser tan duro con los jugadores porque entendió que él también se equivoca y «no es quien» para exigirles perfección
Cosa del destino, la disyuntiva lo pone frente a un escenario problemático al Jero padre, marido y persona, aunque muy lejos del personaje, el que deja de lado para profundizar en el momento que vive toda la familia. «Jose, bueno… perdió dos embarazos en el medio. Fue toda una situación muy triste en estos años. Y, bueno, cuando ya estábamos por darnos por vencidos, queda embarazada. No me importó absolutamente nada. De hecho, fue hermoso»cuenta casi al borde de la emoción total.
Y sigue el tema: «Es como que tenía que ser así. Y tendrán que ver los videos para ver si me voy o no me voy (se ríe). Hay toda una negociación ahí, pero estamos felices. Estamos felices. Nosotros y Rita y Ramón, nuestros dos hijos mayores. Y más allá de lo que surja, el bebé va a ser prioridad absoluta y no me pienso perder el nacimiento».
Su relación con los protagonistas
La particular situación es la que sirve para introducir también al Jero maduro, el que aprendió inmerso dentro del mundo del fútbol a correr al hincha desenfrenado e irracional (una de las características de su personaje más conocido) y empatizar con los protagonistas, luego de años de trabajo y viralización como influencer que lo llevaron a incluso compartir más de un momento con Lionel Messi.
«Era mucho más puteador antes, yo creo que he madurado con los años, también bueno me convertí en padre y hay cosas que no quiero que mis hijos vean. Y después, al conocer a los jugadores empecé a ver a las personas que había atrás de los jugadores básicamente, empecé a ver a los seres humanos y que tienen unos padres atrás que se van a poner mal porque a su hijo lo putean, o tienen a sus hijos que tal vez van a ir al colegio y algún compañerito le va a decir algo del padreesas cosas me resensibilizan», aporta.
Y agrega: «Aprendí mucho conociendo a los protagonistas del fútbol, aprendí mucho y me calmé mucho más, dije, pará loco, por qué tanto, o sea lo sigo viviendo a full al fútbol, pero eso, me pongo más en el lugar del otro y aparte entiendo que no soy quien para exigirle a un jugador de fútbol que no se equivoque, yo me equivoco un montón, cometo un montón de errores, hago vídeos malísimos, hago un montón de cosas en las que fallo».
Independiente y el penal de Maravilla
Por último, la referencia de su relación con Independiente -el club del cual nunca ocultó su condición de hincha fanático- unifica todos los temas de la charla en uno en particular, el del último clásico que su equipo le ganó a Racing y el penal que ayudó a la misión, el que falló Maravilla Martínez picándola por encima del travesaño.
«Yo no creo que Maravilla haya querido, no es el perfil, por lo menos yo no lo veo así. Yo creo que fue lo que hizo, sintió que era la mejor forma, se sintió seguro con esa estrategia y no lo hizo ni en pedo para chicanear, ni para gozar, ni nada, así que ahí lo recontrabanco. De hecho, hasta el Loco Abreu le dio el visto bueno. Igual, la victoria fue una alegría enorme. Y estuvo bien festejada más allá del momento en general. Ojalá pronto volvamos a ser el Independiente que fuimos».
Su relación con la gente
Hincha, padre, buen marido. Actor. Tan viral como siempre y con desafíos nuevos, esperando entrar en la gente y generar mucho más que risas. Porque si algo tiene Jero Freixas en su llegada a los que lo consumen es que los representa, con sus sueños pero también con sus dudas, sus miedos y sus locuras. Y él lo agradece.
«Tengo días malos como tenemos todos, bueno ahí aparece un mensaje de alguien diciéndome gracias, lo bien que me hacen tus vídeos, gracias por hacerme reír, contándome alguna situación personal y cómo los vídeos los levantan. O gente en la calle que te da un abrazo y te agradece, y bueno ahí decís vale la pena. Esto vale la pena…».








