
La historia de película del mayor traidor de la diplomacia estadounidense -que entre varios cargos ejerció como embajador en la Argentina- avanzó este viernes con un capítulo nuevo: los fiscales pidieron que se revoque la ciudadanía de Estados Unidos a Manuel Rocha, que actuó por casi medio siglo como espía para el gobierno cubano camuflado como un diplomático norteamericano.
Condenado en 2024 por conspiración y trabajar como agente de un gobierno extranjero, Rocha cumple una condena de 15 años en prisión en una cárcel en el centro de Florida.
En su extensa carrera diplomática, Rocha, de 75 años, fue empleado del Departamento de Estado, formó parte del Consejo de Seguridad Nacional de 1994 a 1995 y luego fue encargado de negocios y ejerció como embajador de facto de EE.UU. en Argentina entre 1997 y 2000, tras la salida de James Cheek. Desde Buenos Aires siguió su carrera como embajador en Bolivia y luego de su retiro trabajó para una consultora internacional.
Nacido en Colombia, Rocha pidió en 1977 la ciudadanía estadounidense, en momentos en los que supuestamente ya trabajaba en secreto como agente cubano.
Ahora, una denuncia presentada en un tribunal federal en Miami alega que Rocha mintió repetidamente durante su proceso de naturalización, negando cualquier vínculo con el Partido Comunista, negando haber cometido delitos y jurando lealtad a Estados Unidos incluso mientras espiaba en secreto para Cuba.
Nadie puede comprender cómo Rocha pudo trabajar tantas décadas como agente cubano sin ser descubierto. Pero su caída comenzó en 2022, cuando el FBI recibió una pista sobre Rocha y decidió investigar.
Un agente encubierto estadounidense se hizo pasar por espía de la inteligencia cubana y le envió un mensaje a Rocha por WhatsApp en noviembre de 2022. Allí le decía que tenía “un mensaje para usted de sus amigos en La Habana. Se trata de un asunto delicado”. El ex embajador accedió a reunirse con el agente encubierto en Miami para hablar.
En varias reuniones con el agente encubierto, que grababa en secreto las conversaciones, Rocha se refirió repetidamente a Estados Unidos como “el enemigo”, y elogió a Fidel Castro, según los documentos judiciales.
Inusualmente locuaz y confiado, Rocha se jactó -según los fiscales- de sus “décadas” de trabajo en favor del gobierno cubano, diciendo que “fortaleció la revolución” durante “los últimos 40 años”, y lamentó “los golpes que el enemigo” -refiriéndose supuestamente al gobierno de EE.UU.- “ha asestado a la revolución actual”.
Finalmente, Rocha fue arrestado en medio de un shock del mundo diplomático. Y en diciembre de 2023, Rocha fue acusado de conspiración para actuar como agente de un gobierno extranjero y defraudar a Estados Unidos. El secretario de Justicia de entonces, Merrick Garland, dijo que el caso contra Rocha exponía “una de las infiltraciones de mayor alcance y más duraderas del Gobierno de Estados Unidos por parte de un agente extranjero”.
En 2024 Rocha firmó un acuerdo y se declaró culpable de conspirar para actuar como agente ilegal de un gobierno extranjero y de defraudar a Estados Unidos. Allí admitió que comenzó a servir como agente encubierto para los servicios de inteligencia cubanos en 1973, cinco años antes de convertirse en ciudadano estadounidense. Los fiscales afirman que utilizó sus cargos posteriores dentro del gobierno de EE.UU., incluido el Departamento de Estado, para avanzar en los intereses de inteligencia de Cuba.
El gobierno ahora sostiene que Rocha nunca fue legalmente elegible para la ciudadanía debido a su afiliación al gobierno comunista cubano y porque supuestamente cometió perjurio durante el proceso de naturalización. Además de la revocación de la ciudadanía, la fiscalía exige que se le cancele su certificado de naturalización y le exija entregar todos los pasaportes estadounidenses y otras pruebas de ciudadanía.
En un comunicado de prensa emitido este viernes por la mañana, el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones dijo que «Víctor Manuel Rocha no era un operativo de bajo nivel. Fue un ex embajador de Estados Unidos y alto funcionario del gobierno que admitió haber servido en secreto al régimen cubano durante décadas».
«El Distrito Sur de Florida ayudó a derribar a uno de los espías cubanos más prolíficos jamás descubiertos en Estados Unidos. Este caso de desnaturalización civil trata de terminar el trabajo. La denuncia alega que Rocha obtuvo la ciudadanía estadounidense mediante mentiras, ocultamiento y traición. Una persona que sirve en secreto a la Cuba comunista no debería conservar el privilegio de la ciudadanía estadounidense, ni siquiera estando en prisión», reclamó el fiscal.