
Si te pareció que se parecían, era por una buena razón: realmente, Rumer Willis es la hija más joven que tuvo con Bruce Willis y, ya puestos, decidieron aprovechar su parecido obvio en una película repleta de estrellas
Puede que, ahora mismo, Lesli Linka Glatter sea más conocida en la industria audiovisual por ser la directora de muchísimos episodios de Homeland, Mad Men o House. Es más, a sus 72 años sigue siendo una de las directoras más reconocidas y buscadas para hacer capítulos de televisión… aunque lo cierto es que empezó como directora de películas. Tristemente, tan solo llegó a hacer cuatro: cuando en 1998 Promesas Incumplidas fracasó en taquilla, se le cerraron las puertas de Hollywood de golpe y porrazo.
De tal palo, tal astilla
Sin embargo, a Glatter le dio tiempo a hacer una de las películas más dulces de la época, Amigas para siempre, que en 1995 juntó a dos generaciones de actrices en un reparto inigualable, en el que las jóvenes hacían de las adultas en su adolescencia: Christina Ricci y Rosie O’Donnell; Thora Birch y Melanie Griffith; Gaby Hoffman y Demi Moore; y Ashleigh Aston Moore y Rita Wilson. Sin embargo, hubo un detalle de lo más sorprendente.
Y es que el personaje de Moore (y Hoffman, por tanto) tenía una hermana pequeña interpretada por una tal Willa Glen. Lo cierto es que tras ese sobrenombre se escondía Rumer Willis, la hija mayor de la actriz y Bruce Willis, que desde entonces ha tenido su propia carrera profesional que incluye papeles en Érase una vez en Hollywood o Empire y apariciones en Masked Singer o Bailando con las estrellas.
De hecho, fue la ganadora de la vigésima edición, allá por 2015, demostrando que podía ser mucho más que una nepobaby. Eso sí, no volvió a hacerse llamar nunca Willa Glen. Tampoco es cuestión de pasarse de modesta.