05/10/2026 22:01hs.
Los 75′ de fútbol que Juan Fernando Quintero tuvo en el Monumental tuvieron de todo. Literalmente: cuando el partido se moría y River perdía, puso el 2-2 agónico, le dijo «la concha de tu madre» a los hinchas de River por el «jugadores…» y «que se vayan todos», y convirtió su penal en la tensa tanda final que, al CARP, le dio la clasificación a los cuartos del Torneo Apertura.
El colombiano, pillo, con pasta, sabe jugar este tipo de partidos. Apareció en todos los momentos decisivos de la noche. Primero, con una asistencia para el gol de Marcos Acuña; después, marcando el empate en la última jugada del partido para mantener con vida a River; y más tarde, convirtiendo también su remate en la tanda de penales. Además de su influencia directa en el resultado, el colombiano tuvo una actuación completa desde el juego: creó cuatro chances claras de gol, completó 70 de 84 pases y aportó siete recuperaciones, siendo el futbolista más determinante del equipo en una noche cargada de tensión.
Cuando todo parecía perdido, en ese escenario de tensión total, River encontró una última oportunidad en tiempo de descuento. Y Juanfer, fiel a su estilo, apareció cuando más quemaba la pelota. Con categoría y personalidad, marcó el empate sobre la hora y desató un desahogo enorme dentro de la cancha. Pero su reacción no fue la habitual.
Eso sí: una de las imágenes de la noche es su insulto a la hinchada de River. Porque, después de su gol, Juan Fernando Quintero explotó. Y no fue únicamente por el desahogo futbolístico de haber convertido el empate agónico ante san lorenzo para llevar la definición a los penales. Su festejo tuvo destinatario claro: la propia hinchada de Río. «Antes del gol se estaba hablando de que nos fuéramos todos… Le hemos dado mucho a este club y todavía tenemos mucho para dar (llora), me pongo sentimental cuando hablo de esto», explicó post partido.
Apenas convirtió, el enganche giró hacia una de las tribunas y gritó el gol con furia, visiblemente molesto. Sus gestos dejaron en evidencia que el festejo llevaba un mensaje implícito para el público, especialmente después de los cánticos que habían bajado minutos antes. Le pidió silencio a los hinchas que minutos antes habían cantado que se fueran todos.

