
Todos conocen la exclusiva y tan esperada Met Gala, donde cada primer lunes de mayo las celebridades deslumbran con sus looks en las escalinatas del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.
A lo que no todos le prestan atención es a lo que se encuentra dentro de las paredes del museo: la muestra anual del Instituto del Traje, la razón detrás de la gala benéfica, cuya temática además inspira el código de vestimenta.
Para esta edición, el Met presenta Costume Art, una exhibición que explora la relación entre la moda, el arte y la figura humana. Bajo el liderazgo de Andrew Bolton, curador en jefe del Instituto del Traje, se exponen alrededor de 400 objetos, en su mayoría piezas de moda pero también pinturas, esculturas, jarrones, grabados, fotografías y demás artefactos.
Desde la primera sala, donde los visitantes son recibidos por dos maniquíes que representan a Adán y Eva, se traza una clara narrativa sobre la vestimenta y su relación con nuestros cuerpos a través de la historia. De hecho, en lugar de rostro todos los maniquíes de la muestra tienen un espejo, invitando al espectador a reflejarse en él.
La exposición está dividida en secciones, las cuales presentan diversas lecturas sobre cómo la moda ha moldeado nuestra visión del cuerpo en diferentes momentos históricos.
Por ejemplo, Cuerpo Clásico, que explora los ideales grecorromanos de armonía, simetría y equilibrio. En la siguiente sala está Cuerpo Abstracto, que contiene piezas históricas, como vestidos con corsés y crinolinas, retratando las formas en que la moda ha buscado moldear la figura femenina en formas antinaturales.
Al igual que en la gala, las prendas que pueden verse en la muestra dialogan con obras de arte. Una de estas piezas es el corsé quirúrgico de Hussein Chalayan, expuesto junto a retratos de Frida Kahlo y sus propios corsés ortopédicos. También hay diseños de Yves Saint Laurent y Jonathan Anderson para Loewe, inspirados en las obras de Vincent van Gogh.
Costume Art también funcionó como una declaración abierta frente a los cánones de belleza, que aún siguen tan presentes dentro del mundo de la moda. Por el contrario, las piezas buscan representar todo tipo de cuerpos, en diversas formas y etapas de la vida.
La sección Cuerpo Reclamado plantea una ruptura con la idea de la figura delgada y armónica como único ideal estético. En cambio, los maniquíes encarnan una amplia variedad de talles, desafiando a la silueta culturalmente valorada y promoviendo la inclusión.
También se critica la marginación histórica de la discapacidad dentro de la industria, exhibiendo, por ejemplo, maniquíes en sillas de ruedas. Por si fuera poco, pueden verse expuestas prendas creadas para el embarazo y otras que retratan el cuerpo en la vejez, mostrando que la moda es para todos.
Finalmente, este año el Met inauguró nuevas salas dentro del recinto, que permitirán que la muestra pueda visitarse durante nueve meses, mucho más tiempo que en años anteriores.