Si saliste de ‘Hokum’ pensando «Vale, muy bien, ¿pero qué acabo de ver?» no estás solo: lo raro es que lo tuvieras todo claro. No es un problema tuyo, sino una decisión consciente de la película, que quiere marear al espectador
Cuando salí de ver Hokum, lo primero que pensé es que me habían contado la historia de Stephen King en una escape room terrorífica, pero realmente es una de las películas más inclasificables del año y tiene muchísimo más de donde rascar: la bruja, las setas, las desapariciones, la mezcla entre realidad e imaginación… Si tú también saliste pensando que no tenías muy claro lo que habías visto, no te preocupes: es completamente normal. De hecho, es lo que su director, Damian McCarthy, estaba buscando. ¡Ah! Obviamente a partir de aquí hay spoilers de la película. ¡Si sigues leyendo, que sea bajo tu propia responsabilidad!
Hokum Pokum
Nos pongamos como nos pongamos, y aunque la bruja fuera real, el verdadero villano de Hokum es Mal, un hombre que mató a su amante e intentó que nadie lo supiera nunca… Y que, mientras busca a Ohm (el escritor protagonista) para matarle también, acaba metido en un portal al infierno donde será torturado eternamente. Esperemos. No es que Ohm no pudiera haber vivido el mismo destino, pero es rescatado por el fantasma de su madre muerta, que le perdona por su muerte totalmente accidental.
Al final, por suerte, Ohm se puede perdonar a sí mismo y terminar de escribir su novela dándole un final inspirador en lugar de la destrucción que planeaba originalmente. El final de Hokum no es críptico, pero sí extraño y abierto cuando poco. Originalmente, el guion de McCarthy iba mucho más al grano: «Los borradores iniciales eran definitivamente menos abiertos a la interpretación. Decían ‘Esto es lo que es’. También era mucho más pesado. El final era mucho más débil y, cuando empecé a escribirlo, había algo que me hacía pensar ‘No está bien'».
NEON
McCarthy acabó recapacitando: «Escribí esto durante más de dos años. Y pensaba ‘No sé siquiera si quiero hacer algo que sea tan pesado’. ¿No sería más agradable hacer algo que es simplemente entretenido pero aún de miedo, y trates de llegar al final, pero te recompense lo suficiente como para volver a verla una segunda vez para vivir esta montaña rusa en la que llegas sano y salvo al final?». Sí, tú también te estás muriendo de curiosidad por saber qué había escrito originalmente, pero me temo que solo podremos leerlo si estamos dispuestos a entrar en la habitación de matrimonio…