«Así era la Copa Libertadores, pero eso fue exagerado. Había un nacionalismo, un chauvinismo y una violencia que nunca vi, antes ni después». La descripción que hace Carlos Fernando Navarro Montoya sobre uno de los partidos más icónicos (aunque negativamente) que le tocó jugar con la camiseta de Boca es tan solo el comienzo de una crónica de terror de la que este viernes se cumplió un nuevo aniversario.
«Hace 35 años la Copa Libertadores vivió tal vez, el espectáculo mas bochornoso, Boca fue víctima de una emboscada, en la cancha los jugadores fuimos al frente como marca su historia,sus hinchas fueron agredidos. No hubo apoyo, ni reclamo de la AFA ni de su presidente«, fue el posteo que el Mono hizo en sus redes acerca de aquella eliminación del Xeneize a manos de Colo Colo en la revancha de la semifinal jugada en Santiago de Chile.
A raíz de su evocación, el ex arquero atendió el llamado de Olé para profundizar en el recuerdo, en una charla en la que dejó detalles inéditos de cómo se fueron dando los hechos en torno a un partido de fútbol que terminó transformado en un suceso policial y que dejó secuelas en todos los presentes.
«Desde que llegamos al aeropuerto un día antes del partido nada era normal. La gente nos insultaba, en la cara, con bronca. Había un nacionalismo tonto metido en un partido de fútbol. Y ya en la cancha era directamente una locura: los vidrios rotos del micro lo confirman, pero en el vestuario también, parecía que estábamos rodeados«, recuerda.
El contexto era, claramente, el de un día especial para el fútbol chileno. Nunca antes un representativo de aquel país había alcanzado alzar la Copa Libertadores, y ese Colo Colo quería lograrlo. Con un equipo que marcó época por la consagración posterior, del lado de Boca el que se presentaba era el mejor plantel y en el mejor momento en más de una década. Aquel Boca del Maestro Tabárez.
«Fue un equipo de época el nuestro. Es increíble que haya terminado sin títulos. Pero esa noche la Copa no se nos escapó en la cancha. Nosotros dimos la cara. Incluso, tuvimos el revés de que la AFA no nos apoyó ni protestó. Ese partido se tendría que haber jugado de nuevo«, advierte.
El principio del fin
La situación estalló minutos después de que Rubén Martínez marcara el 3-1 que volvía a poner a los locales en la final, tras el descuento de Diego Latorre que emparejara la serie (Boca había ganado 1-0 en la Bombonera) tras el 0-2 inicial. En un saque lateral, Antonio Apud (volante xeneize) fue a buscar la pelota a un costado y un auxiliar del banco local lo empujó al foso, donde particulares comenzaron a agredirlo.
«Lo que pasó a partir de ahí se vio en las cámaras. Los golpes, los carabineros, los perros, las corridas. Lo que se pudo advertir pero había que vivir para entenderlo es todo lo que venía de antes. En el campo había gente por todos lados, yo tenía el arco rodeado. Si hasta los alcanzapelotas en lugar de chicos tenían barba y bigotes…«, ejemplifica el Mono, dando detalles como si estuviera en tiempo presente.
«Elegimos jugar»
«Fue de las historias más bochornosas de la Copa. Nosotros elegimos jugar, y no nos arrepentimos. Pero la pasamos mal todos, a los hinchas que fueron a seguirnos también los agredieron: los autos con matrícula argentina tenían los vidrios rotos…«, amplía, antes de meterse en lo que vino después. Porque la pesadilla recién empezaba.
«Primero, hay que marcar algo bueno de los carabineros. Que nos salvaron de algo que no sé cómo pudo haber terminado. Los alrededores del estadio estaban llenos de escombros porque la zona estaba en refacción. Entonces la gente -que seguía enardecida contra nosotros- nos tiraba de todo. Veíamos desde el micro cómo les pegaban para que no siguieran, fue un descontrol todo».
Detenidos
Lo que vino después, sin embargo y con Boca ya eliminado, no fue mucho mejor. «Con todas las peleas que hubo, la policía nos quería detener a mí, a Quique (Hrabina), a Alfredo (Graciani) y al Maestro (Tabárez, el DT). Nos opusimos y hasta nos peleamos ahí, en el vestuario. Fue cuando nos subimos al micro y nos llevaron al hotel. Pero no nos dejaron volver al país. Estuvimos dos días detenidos. En el hotel, pero detenidos al fin. Sólo podíamos salir para ir a declarar, hasta que todo se aclaró con la intervención de la cancillería«.
Un Boca que apuntaba alto
Quedó en la historia y está claro por qué. Y lo que era un Boca que apuntaba a ganar los dos frentes, contando por entonces 10 años de sequía a nivel local y 13 desde su anterior Libertadores, empezó a quedarse con las manos vacíastodavía a un par de meses de perder la final contra Newell’s en las que se quedó sin Gabriel Batistuta y Latorre, sus figuras, quienes se fueron a la Selección para jugar la Copa América.
«De los mejores Boca»
«Eso estaba reglamentado -recuerda el Mono- así que no hay quejas. Pero sí que ese equipo es una lástima que no le contabilicen ni el título en el Clausura (NdR: el reglamento lo consideraba «ganador» hasta que lo cambiaron ya para el siguiente año). Fue de los mejores Boca que yo vi en mi vida«, cierra. Todavía con bronca, pero con la certeza de haber estado a la altura de la camiseta.






