“Te hago una pregunta. Si se hace largo el partido como pasó el otro día y el ambiente se pone un poquitito… ¿A quién ponés vos?». 14 de mayo. Río le acaba de ganar a Gimnasia por los cuartos de final del Apertura. Eduardo Coudet recibe como pregunta en la conferencia por qué había puesto solo 15’ a Juanfer Quinteroteniendo en cuenta que tres días antes lo había salvado contra san lorenzo. Responde contemplando que los partidos, en playoffs, pueden durar 120’.
24 de mayo. El Chacho no habla tras perder la final (fue expulsado, no podía hacerlo de manera oficial). Una imagen queda en la retina: Quinteroel jugador distinto del equipo, se saca la pechera no bien Uvita Fernández convierte el penal del 2-2 y va a hablar con el DT para las indicaciones, pero como la pelota no sale, se queda esperando al lado del cuarto árbitro. Y llega el mazazo del 2-3. Su ingreso entonces es a los 44’. Apenas juega 10 minutos, sumando el tiempo de descuento. El técnico queda en el centro de la escena: ¿por qué Juanfer tan tarde?
¿En su lectura podría haber estado un hipotético alargue? Se sabrá si esa consulta existe este miércoles en conferencia. Pero la realidad es que esos minutos podrían haber sido los últimos del colombiano con la camiseta con la que más y mejor jugó en su carrera: fue autorizado para sumarse con antelación a la preparación de la selección colombiana rumbo al Mundial (viaja en las próximas horas) y, afuera de la lista para cerrar la fase de grupos de la Sudamericana, el mercado de pases podría depositarlo muy probablemente en la MLS.
De a ratos
Esta salida, en caso de producirse, tiene un anclaje directo en el protagonismo que perdió Juanfer: pasó de capitán con Marcelo Gallardo a pieza de recambio con el Chacho, lo que lo disgustó. “Después de la Copa del Mundo lo veremos (su futuro). Los jugadores de este estilo sólo quieren ser felices jugando al fútbol. Él siempre hace goles importantes, cambia la historia de los resultados, te mete en los torneos y hasta los define a veces”, dijo su representante, Rodrigo Riep, hace unos días en Dsports usando palabras medidas. No fue casual el “quieren ser felices jugando al fútbol”.
Porque “jugar” es lo que el #10 hizo de a ratos en este nuevo ciclo. Fueron 448’ en 12 partidos, de los cuales en 14 estuvo disponible. El cambio fue bastante importante: había sido titular en las primeras seis fechas del torneo que estuvo el Muñeco (hasta que se desgarró ante Vélez) y después no sumó más de media hora en los restantes juegos de la etapa de zonas.
El colombiano no jugará contra Blooming porque pidió irse antes con su Selección.
La recuperación que Juanfer tuvo de esa lesión fue la primera buena noticia que recibió el Chacho como entrenador de River, aunque después generalmente fue elegido para momentos puntuales: 23’ vs. Huracán (con penal errado al instante de su ingreso), 29’ vs. Sarmiento, 15’ vs. Estudiantes de Río Cuarto, 17’ vs. Belgrano, sin entrar vs. Blooming, 29’ vs. Racing, 51’ vs. Carabobo, 25’ vs. Atlético Tucumán, 79’ vs. Carabobo, 74’ vs. San Lorenzo, 15’ vs. Gimnasia, 90’ vs. RB Bragantino y 1’ vs. Belgrano (no se suma el descuento), habiendo estado desgarrado contra Boca, Aldosivi y el primer partido con los brasileños.
Una historia atrás
Cuando Coudet llegó a Racing, a comienzos del 2018, había un nombre que estaba en carpeta como refuerzo, pero al que el Chacho finalmente terminó bajándole el pulgar: sí, Juan Fernando Quintero. Claro que era otro Juanfer. Venía de un paso en 2017 por Independiente Medellín y por una experiencia sin mucho brillo por Europa (su pase pertenecía al Porto). La secretaría técnica de Racing, que en ese entonces encabezaba el hoy presidente Diego Milito, le acercó al Chacho el nombre de Quintero como una opción de refuerzo, pero el entrenador lo desechó. Esta historia se cuenta en el libro Ahora que somos felicesdel periodista Alejandro Wall.
Luego, lo que vino fue conocido: Juanfer ganó la Libertadores con River en Madrid (eliminó al Racing de Coudet en los octavos de final), mientras que el Chacho, justamente, se consagró con la Superliga 2018/2019, con un Racing que basaba su juego en un estilo agresivo y directo, con una presión asfixiante y un esquema táctico de 4-1-3-2 que mutaba a un 4-4-2 (como hoy lo hace en River).
Evidentemente, en aquella época en Racing y hoy en este River pesa más el gusto de Coudet por los jugadores dinámicos y que le permitan esa presión alta que pretende. “Tiene una cabeza diferente, piensa, es muy rápido de arriba y muy inteligente”, lo había elogiado el DT, pero terminó optando por un mediocampo con más movilidad e ida y vuelta: Juan Cruz Meza, Fausto Vera y Tomás Galván, por delante de Anibal Moreno. Algo que se contrapuso con las ganas de Juanfer de, a los 33 años, tener un rol bastante más protagónico.
Y, en esa línea, tenerlo como un jugador capaz de cambiar un partido en pocos minutos (San Lorenzo, gran ejemplo), algo que en otra escala también se vio con Kendry Páez, el otro creativo del plantel.
¿Habrá sido el final del #10? Con contrato hasta fines de 2027, todo parece indicar que sí…

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