29/05/2026 20:08hs.
A 13 días del comienzo de la Copa del Mundoel cuarto Mundial que Nicolás Otamendi jugará con la Selección Argentinael defensor de 38 años pasó por las oficinas del Monumental. Llegó con un traje de marca europea. Fino, muy fino. Pero, sin duda, lo que más relucían eran sus dientes: blancos, relucientes por una sonrisa de oreja a oreja que se notaba en todo Núñez.
La escena reflejaba mucho más que la firma de un contrato. Era la imagen de un futbolista que acababa de concretar uno de los grandes anhelos de su carrera. Después de más de una década en la élite europea y tras haber conquistado todos los títulos posibles con la Seleción Argentina, otamendi finalmente cumple el sueño de vestir la camiseta del club del que es hincha.
Luego de poner el gancho, salió con la misma sonrisa, se sacó una foto y declaró: “¿Estás viviendo un sueño? No, lo siguiente, ja. Lo siguiente a un sueño. Contentísimo de llegar al club del cual soy hincha y amo. Esperé muchísimo tiempo esta posibilidad. Hoy tengo la oportunidad de ser más feliz, representando a una institución como esta”dijo en Radio La Red.
Sus palabras resumieron un sentimiento que lo acompañó durante años. Desde sus primeras declaraciones públicas reconociendo su fanatismo por River hasta las innumerables veces en que dejó abierta la puerta para regresar al país, el defensor siempre tuvo en mente este momento. Sin embargo, las circunstancias deportivas y los compromisos con clubes europeos fueron postergando una llegada que parecía imposible.
Ahora, con 38 años y una trayectoria que incluye pasos por Porto, Valencia, Manchester City y Benficael campeón del mundo llega a Núñez con la ilusión intacta. Lo hace además en un momento especial, a días de disputar un nuevo Mundial con la Selección Argentina, donde volverá a ser una pieza importante para Lionel Scaloni.
Mientras los hinchas celebran la incorporación de uno de los máximos referentes de la Albiceleste, Otamendi disfruta el presente. Su sonrisa al ingresar al Monumental fue la misma que mostró al salir. Y probablemente sea la misma que lo acompañe cada vez que pise el césped con la banda roja sobre el pecho.


