En la cuenta regresiva para jugar su segundo Mundial con la selección de Uruguay, Matías Viña vivió un momento especial al regresar al colegio de su infancia. El lateral izquierdo, que viene de un semestre de alta intensidad en Ríoincluyendo tener que calzarse los guantes y ser arquero por unos minutos por la Copa Sudamericana frente a Carabobo, hizo una pausa en la preparación bajo el mando de Marcelo Bielsa y volvió a sus raíces.
El charrúa se hizo presente en la Escuela N.º 127 de Canelonessituada en su Empalme Olmos natal. Allí, compartió recuerdos, anécdotas y charlas con alumnos, maestros y trabajadores de la institución. En medio de una gran emoción después de la cálida bienvenida que le organizaron, se llevó regalos artesanales preparados con mucho cariño.
La jornada no sólo estuvo marcada por la visita sino que también un fin solidario muy importante. En un trabajo en conjunto con la Fundación Celeste, Viña formó parte de la inauguración de una biblioteca nueva en el establecimientoun proyecto clave para incentivar la lectura y facilitar el acceso a textos didácticos para todos los estudiantes.
«Volver a la escuela donde hice la Primaria es algo muy lindo»confesó el futbolista de 28 años, a quien se lo vio conmovido y al borde de las lágrimas al pisar las aulas y caminar por los pasillos donde inició su camino educativo. Las postales de la tarde hablaron por sí solas: chicos amontonados para conseguir una foto, firmas en cuadernos y camisetasy un silencio respetuoso al escuchar los consejos del jugador que representará a la Celeste en la Copa del Mundo.
Este baño de afecto le llega después de haber sumado 887′ minutos de juego en el Millonario y de una lesión inoportuna. El uruguayo viene de sufrir un desgarro muscular en el aductor derecho que lo marginó de las canchas en el tramo decisivo del torneo, por lo que no pudo estar presente en la final del Torneo Apertura ante Belgrano.
Ya recuperado y en plena puesta a punto durante los entrenamientos en la concentración celeste, Viña dirá presente en Estados Unidos, México y Canadá y antes de viajar hacia la gran cita del fútbol sumó una inyección anímica muy especial.




