Los playoffs de la NBA se encuentran en su punto cúlmine: las Finales. Con los Knicks de Nueva York ganando por 2 a 0 frente a los Espuelas de San Antonio de Victor Wembanyama y teniendo los próximos dos juegos de local, la efervescencia en la ciudad se trasladó a todos los puntos y llegó al presidente Donald Trump.
Esto quedó reflejado en todos los hechos que se dieron en Ny: en los dos primeros partidos asistieron oleadas de hinchas neoyorquinos a las afueras del estadio para mirar el partido en pantalla gigante; los precios de las entradas se dispararon -la más barata para el Juego 3 llegó a estar u$s7.000, mientras que la más cara se fue a más de u$s100.000-; y como si esto fuera poco, Trump dirá presente en este primer partido de las FInales en el Madison.
El presidente estadounidense es un reconocido hincha de los Knicks. Al haber nacido en Queens, barrio de Nueva York, el político de 79 años visitó en reiteradas ocasiones el Gardendonde varias veces fue visto en el courtside (los asientos de al lado del parqué) cuando aún era una celebridad de la televisión.
Es más, en 1975, el propio Trump trabajó como asesor inmobiliario para los dueños de los Knicks y del Madison Square Gardenquienes tenían el objetivo de vender el estadio.
Por todos estos vínculos, James Dolan, el actual propietario de los Knicks, decidió invitar a Trump a este tercer partido de las Finalesal cual el 47° presidente de Estados Unidos le dio el visto bueno.
De esta manera, al igual que como ha hecho en el US Open del 2025 y en muchísimos eventos de la UFC (la máxima categoría de las artes marciales mixtas), el economista estará presente en un nuevo evento deportivo y se convertirá en el primer presidente en funciones en asistir a un partido de las Finales de la liga de básquet más importante del mundo.
El enojo de los hinchas
A pesar de que la invitación salió desde la propia franquicia, la mayoría de los hinchas de los Knicks se enojaron con la presencia del presidente. Lejos de tratarse de un conflicto político, la bronca surgió porque no podrán tener su típica juntada a las afueras del estadio para ver el partido en pantalla gigante.
Esto, ya que se desplegará un mega operativo para el arribo de Trump al estadio. Las calles de alrededor del Garden estarán cerradas, por lo que se canceló el Watch Partie (la pantalla gigante con el partido); se desplegará al Servicio Secreto y habrán controles reforzados en el estadio; y se modificaron los accesos dentro del estadio.





