
El PRO, el principal aliado legislativo del Gobierno en los dos años y medio que lleva la gestión de Javier Milei, se encuentra frente a una disyuntiva: qué hacer respecto al pedido de interpelación que presentó el kirchnerismo en el Senado y que la oposición más crítica buscará colar también en la agenda de Diputados, en la sesión prevista para el próximo martes 23.
El partido que preside Mauricio Macri ha sido el socio central del mileísmo en este tiempo, más allá de las diferencias en las formas y en la toma de decisiones del Gobierno, que le ha ido cuestionando sobre todo en los últimos meses.
La situación de Adorni, el jefe de Gabinete involucrado en un escándalo judicial por no poder acreditar un patrimonio de $ 944 millones, es la que produjo un quiebre definitivo en la postura de acompañar todo lo que envía la Casa Rosada al Congreso.
Tal vez el tuit del viernes pasado haya sido el más gráfico de todo sobre cómo está hoy esa relación. «Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni», se disparó desde la cuenta del partido amarillo. El mensaje es claro: el PRO exige la renuncia del jefe de Gabinete
Ocho días más le pone el PRO de límite al Gobierno para que tome una decisión sobre la continuidad de Adorni en su cargo. O el jefe de Gabinete tiene un «gesto de grandeza» que por ahora parece no estar dispuesto a mostrar, o el Presidente decide eyectarlo del Ejecutivo.
De no darse ninguno de esos dos escenarios, fuentes macristas aseguran que si no hay una resolución del tema antes del 23, el partido está dispuesto a votar a favor del emplazamiento en comisiones de la moción de censura contra el funcionario y su posterior interpelación en el Congreso.
Aunque hay otro punto a tener en cuenta. Antes de un eventual emplazamiento, se necesita quórum en la Cámara baja para dar el primer paso. Son 12 los votos de diputados que tiene el PRO, determinantes para llegar a ese número mágico de 129 que pretende la oposición.
La duda sigue siendo, por estas horas, si la totalidad de los diputados del partido va a cerrar filas y habilitar el tratamiento del tema, más allá de esa postura fijada para llevarlo a comisiones.
Antes de la cita del 23, este jueves está previsto que sesione el Senado, para tratar otros proyectos como inviolabilidad de la propiedad privada o una nueva tanda de pliegos de jueces, pero en una jornada en la que la intención del kirchnerismo también es confirmar esa interpelación.
El PRO quedó con un bloque muy corto, de apenas tres integrantes que encabeza Martín Goerling Lara, aunque se moverá en sintonía con lo que se converse a nivel partidario e incluso con Diputados, donde la referencia es Cristian Ritondo.
La situación es similar a la de la Cámara baja: a la fecha, la oposición está lejos de lograr habilitar el tratamiento de la interpelación a Adorni. Aunque nadie quiere quedar expuesto a ser marcado como encubridor de las andanzas del jefe de Gabinete.
Un punto queda claro en el partido que preside Macri. De avanzar en la decisión de emplazar a las comisiones, lo harán evitando que quede como un respaldo a una moción que surge desde el kirchnerismo. «No les vamos a dar caldo de cultivo», dijo en una entrevista el fin de semana el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny, hombre clave de la gestión de Jorge Macri.