Mientras todos los reflectores apuntaban al histórico empate de la República Democrática del Congo frente a Portugal, en la Primera Nacional también había una sorpresa: Gimnasia de Jujuy goleaba por 4-0 a Nueva Chicago en el postergado de la fecha 16.
El Torito venía en alza luego de la victoria frente a Chacarita. Con la llegada de Germán Lanaro, ese triunfo parecía el puntapié para dejar atrás la crisis y volver a lo que parecía destinado el equipo en los primeros partidos. Pero así como llegó con expectativas, estas se fueron diluyendo con el correr de los minutos. El fiel reflejo del golpazo que se pegaron los de Mataderos es que Facundo Masuero fue la figura pese a haber recibido cuatro goles.
El pitazo inicial de Lucas Cavallero dio comienzo a un partido de ida y vuelta, palo a palo. Las cabezas iban de un lado para el otro, parecía un partido de tenis. Ataque tras ataque. Pero eso también puede ser perjudicial si uno es eficaz y el otro no… Y así fue. Cuando Chicago llegaba al área de Milton Álvarez, entre indecisiones e imprecisiones, la defensa lograba neutralizar el ataque. Parecía que si no entraban dando toques, no valía. Del otro lado fue todo lo contrario. Esas combinaciones que intentaba el equipo de Pellerano eran muy fructíferas y así llegaron los dos primeros goles. En la apertura del marcador Molina (uno de los puntos más altos) tiró un centro rasante, Franzoni la dejó pasar y apareció Delfor Minervino, el 4, parado de 9, y la mandó a guardar. Para el segundo y ntre Maidana y Cachi armaron un jugadón y, tras dos paredes consecutivas, el #11 quedó mano a mano y amplió la diferencia.
En el complemento, el flamante entrenador de Nueva Chicago tiró toda la carne al asador. Pese a que era una decisión que tarde o temprano iba a tener que tomar, fue lo que cavó su propia tumba. La defensa quedó parada en 3/4 de cancha y los locales empezaron a jugar con muchísimo espacio. El Torito seguía en la misma tónica: las aproximaciones podían ser peligrosas pero no concretaba. El Lobo olió sangre y fue por más. Entre contra y contra, Maxi Casa anotó su nombre en la goleada tras correr casi 30 metros solo junto con su compañero Bianchi.
Cuando se le cerraba la persiana al partido y parecía que no le podía salir nada mejor a Gimnasia, Pellerano metió a Joaquín Varela, un central. Tanto fue lo que ligó el equipo que, tras un córner, la pelota le quedó a dos minutos de haber ingresado y, con un puntinazo, le puso el 4-0 definitivo al partido. Los jujeños ganaron, gustaron y golearon frente a su gente y volvieron a subirse a la punta de la Primera Nacionaldonde descansan allí junto con Atlanta.





