La celebración por el histórico campeonato de los New York Knicks se vio empañada este jueves por un episodio de violencia que sembró el pánico en pleno corazón de Manhattan. Horas después del multitudinario desfile que reunió a miles de hinchas para festejar el tercer título de la NBA de la franquicia, una balacera en Times Square obligó a turistas y transeúntes a correr en busca de refugio.
El incidente ocurrió cerca de las 15.40 en la intersección de West 44th Street y Seventh Avenue, una de las zonas más concurridas de Nueva York. Según informaron fuentes oficiales, la Policía de Nueva York detuvo a un menor de 18 años pocos minutos después de los disparos.
Imágenes captadas por cámaras de seguridad muestran cómo al menos dos personas vestidas de negro irrumpieron en la intersección, extrajeron armas y efectuaron varios disparos antes de escapar. Mientras tanto, los peatones intentaban resguardarse dentro de comercios y edificios cercanos, en escenas de caos y desesperación.
Los agentes recuperaron al menos un arma de fuego y continuaban la búsqueda de otros posibles implicados. Además, videos difundidos en redes sociales exhibieron a efectivos policiales persiguiendo a los sospechosos por las calles de Manhattan.
Tras el ataque, la policía acordonó la zona y cortó el tránsito en varios sectores cercanos, lo que provocó complicaciones en la circulación vehicular y afectó el transporte público en las inmediaciones de West 45th Street y Eighth Avenue.
Hasta el momento, ninguna autoridad confirmó víctimas fatales. El Departamento de Bomberos trasladó a una persona a un hospital de la ciudad, aunque no brindó detalles sobre su estado de salud ni sobre la gravedad de las heridas. Tampoco se precisó si se trató de un ataque dirigido o de un hecho al azar.
Un enorme operativo que no evitó el incidente
La balacera se produjo apenas horas después del desfile organizado para celebrar el campeonato obtenido por los Knicks, que vencieron 4-1 en las finales a los San Antonio Spurs de Victor Wembanyama y cortaron una sequía de 53 años sin títulos.
La ciudad había desplegado un operativo de seguridad sin precedentes para acompañar los festejos. Más de 10.000 agentes del Departamento de Policía de Nueva York fueron asignados al evento, junto con unidades K-9, equipos especializados en armas pesadas, dispositivos antiterroristas y personal dedicado a la detección y neutralización de drones.
La comisionada de la NYPD, Jessica Tisch, había asegurado que no existían amenazas creíbles contra el desfile, aunque advirtió que las fuerzas de seguridad mantenían una vigilancia especial frente a posibles ataques de «lobos solitarios». «No habrá tolerancia para la violencia y el desorden», había señalado antes del inicio de los festejos.
Durante la jornada, miles de hinchas acompañaron al plantel por el tradicional «Cañón de los Héroes», el recorrido histórico reservado para las grandes celebraciones deportivas de la ciudad. El desfile culminó en el Ayuntamiento, donde el alcalde Zohran Mamdani entregó simbólicamente las llaves de Nueva York al equipo campeón.
Sin embargo lo que había comenzado como una fiesta inolvidable para los hinchas de los Knicks terminó con escenas de tensión y temor en uno de los puntos más emblemáticos de la ciudad, cuando los disparos en Times Square obligaron a interrumpir la normalidad de una jornada que parecía destinada únicamente a la celebración.

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