
El potus (Epipremnum aureum) se convirtió en una de las plantas de interior más populares porque resiste bastante, requiere pocos cuidados y se adapta con facilidad a distintos ambientes de la casa.
Sin embargo, muchas personas notan que, aunque la planta sigue viva, sus hojas dejan de crecer, pierden color o empiezan a verse más pequeñas.
En la mayoría de los casos, el problema no está en el riego ni en el sustrato, sino en el lugar donde fue ubicada.
De acuerdo con el manual de cultivo de la Extension de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, la luz es uno de los factores más importantes para el desarrollo del potus. Para que tenga tallos vigorosos, necesita una ubicación con luz indirecta brillante. También es clave ubicarlo en una zona cálida y con temperatura estable.
Estas son algunas indicaciones de los especialistas:
Los jardineros explican que una de las señales más claras de que el potus necesita más luz aparece cuando los tallos comienzan a alargarse demasiado y las hojas se separan mucho entre sí. También puede perder parte de las tonalidades amarillas o jaspeadas características de algunas variedades.
Por otro lado, la planta suele adaptarse lentamente a los cambios de ubicación, por lo que se recomienda no moverla constantemente de un ambiente a otro. Respecto al riego, los especialistas aconsejan dejar secar parcialmente la superficie del sustrato antes de volver a aportar agua, logrando el equilibrio justo entre el exceso y la falta de humedad.
El potus puede crecer bien en cualquier lugar y lo más probable es que sobreviva. Pero sobrevivir y desarrollarse plenamente no son exactamente lo mismo; una planta puede mantenerse verde durante mucho tiempo en condiciones regulares y, aun así, no alcanzar todo su potencial. Por eso la importancia de la ubicación: colocar el potus en un ambiente luminoso, cálido y protegido suele ser la clave para conseguir hojas más fuertes, colores más vivos y un crecimiento mucho más vigoroso.