Creció en Ciudadela, en el corazón de una familia humilde, pero su destino estaba escrito. Muy a pesar de las dificultades, como dijo su mamá el 4 de marzo en ocasión de su debut como titular ante Lanús, “nació con la bendición”. Tomás Aranda tiene un don, aquel que empezó a despertar en los potreros del Oeste bonaerense, que dejó una breve estela en Ituzaingó hasta que recaló en Casa Amarilla y comenzó su ascenso hasta Primera de Boca Juniors.
Hoy, este pibe categoría 2007 es la mayor aparición del club en 2026, ya se cambió en el mismo vestuario que su ídolo, Lionel Messi, y a partir del próximo campeonato podría lucir la “10”, el número de los elegidos, aquel que dejó vacante Edinson Cavani tras su partida.
Se trata, por otro lado, del dorsal que destacó a Juan Román Riquelme, que hoy podrá ser un cuestionado presidente pero configuró una carrera extraordinaria en pantalones cortos. Y más atrás en el tiempo, nada menos que Diego Armando Maradona.
La flamante joya azul y oro, que dejó de ser un diamante en bruto que se pulió en las inferiores, brilla por la calidad de su pie derecho. Y si es cierto que lo bueno viene en frasco chico, sus 164 centímetros lo confirman. A pesar de su tamaño, el fútbol que despliega lo hace más grande al margen de sus 19 años.
Aranda, el cerebro del Boca de Arruabarrena
Aranda es la esperanza creativa de un equipo que cambiará la esencia a partir de la llegada de Rodolfo Arruabarrena.
Iluminado. Tomás Aranda es el juvenil que brilla en la Primera de Boca. Prensa Boca JuniorsEl 28 de enero tuvo su bautismo de la mano de Claudio Ubeda. El juvenil saltó al campo de juego a 3 minutos del final del duelo con Estudiantes, en La Plata, en reemplazo de Kevin Zenón. Y desde que el ex técnico le dio la titularidad contra los granates, solo salió cuando empezó la rotación entre el Torneo Apertura y la Copa Libertadores. Jugó 21 partidos, marcó un gol (contra Instituto, por la 12ª fecha) y brindó dos asistencias.
Con la rescisión de Cavani, a quien Arruabarrena le bajó el pulgar con el aval del propio Riquelme, la “10” podría ser heredada por Aranda, que actualmente luce el número “36”.
Sería un espaldarazo para un jugador que firmó su primer contrato en septiembre de 2025 con plazo de vencimiento en diciembre de 2029, que tiene una cláusula de rescisión de 20 millones de dólares y que ya tuvo su primera convocatoria a la Selección Argentina.
Tomás Aranda celebra su primer gol en Boca, y recibe el abrazo de Merentiel. Foto: Emmanuel FernándezParedes como padrino y elogiado por Scaloni en la Selección
Aranda debutó en el amistoso ante Honduras, el 6 de junio. Jugó los últimos diez minutos en reemplazo de Exequiel Palacios y fue elogiado por Lionel Scaloni. “Tiene potrero”, dijo el técnico campeón del mundo. “Juega bien, quiere la pelota. No sé si lo vieron, entró masticando chicle como si estuviera en su casa y yo le dije ‘sacate el chicle’. Me hizo caso”, agrego el santafesino.
Aranda volvió de Estados Unidos, se reincorporó al plantel que comenzó con la pretemporada y contó su experiencia con los futbolistas de la élite europea.
Admirador de Neymar y del propio Messi, dijo sobre su paso por la Selección: “La experiencia fue única y la disfruté al cien por ciento. Fue una locura muy grande haber compartido el plantel con Leo. Aprendí mucho de él, también del resto de los compañeros. Para mí, es un orgullo muy grande entrenarme con los campeones del mundo”.
Lionel Messi y Tomás Aranda en la Selección.El chico tiene un padrino en Boca y en la Selección. No es otro que Leandro Paredes, el capitán azul y oro que lo impulsó en sus primeros momentos.
“Hoy en día, viendo a Tomás, por cómo juega, por la intención de juego que tiene, por la calidad que tiene, por cómo entiende también el fútbol, es uno de los que más me llama la atención. Ojalá que siga disfrutando, creciendo, que lo pueda seguir ayudando a que crezca, a disfrutar y que nos pueda ayudar muchísimo», dijo el referente del mediocampo y líder del vestuario.
Aranda siempre fue un iluminado. Mauricio Serna, ex miembro del Consejo de Fútbol, lo calificó como “el mejor jugador de las divisiones inferiores”. Fue campeón de la Séptima División en 2023 con Antonio Barijho como entrenador. Pasó a la Sexta y casi sin respirar, pegó el salto a la Reserva de Mariano Herrón. En esa categoría, jugó 40 partidos de la Copa Proyección, marcó 4 goles y entrego 7 asistencias. Hasta que Ubeda le dio la chance de establecerse en el plantel superior.
Tomás Aranda fue el 10 de la Reserva de Boca bicampeona en 2025.Sus actuaciones no pasaron inadvertidas en Europa, donde empezó a tener el seguimiento de los cazatalentos. Hay tres clubes de Italia que lo tienen en carpeta: Parma, Inter de Milán y Como.
En el equipo de la ciudad que lleva el nombre del famoso lago, muchos creen que sería el sustituto ideal para Nicolás Paz, quien podría ser objeto de la repesca del Real Madrid, dueño de su ficha.
Mientras tanto, Aranda transita su camino a paso redoblado en Boca. Con la certeza de que Arruabarrena lo tendrá como uno de los generadores del fútbol y una mayor responsabilidad, más allá de su joven edad.
Posiblemente con la “10” en su dorsal, un pequeño logro y motivo de satisfacción personal para un chico que de pronto se volvió grande.