¿Hay que esperar al side B de Jordania? Por lo pronto, Lionel Scaloni deberá estar atento a un patrón que se viene repitiendo en este Mundial: que el próximo adversario de la Argentina muestra una versión antes del descanso y otra muy distinta después de volver del vestuario. Un apunte para la estrategia.
Lo visto ante Austria y Argelia tiene puntos de conexión. Jordania suele plantarse, discutir el trámite y hasta ilusionarse durante los primeros 45 minutos. El problema aparece cuando el reloj avanza. Ahí el equipo se desinfla. Pierde agresividad, genera cada vez menos y termina dejando crecer al rival.
El mejor ejemplo fue contra Argelia. Jordania dio el golpe, pegó primero y se fue al entretiempo 1-0 arriba. Tenía el partido donde quería. Pero el complemento fue otro encuentro. Argelia lo empujó contra su arco, monopolizó las situaciones y terminó dándolo vuelta para imponerse 2-1.
El dato, por caso, acaba siendo demoledor: los argelinos remataron 14 veces en la segunda parte contra apenas dos de Jordania, que prácticamente dejó de atacar y terminó pagando caro el desgaste.
Los números acompañan esa sensación. En ese primer tiempo frente a Argelia, Jordania produjo una ocasión clara, sacó seis remates, completó 122 pases, tuvo cinco tiros libres a favor y ganó el 64% de las entradas.
Después del descanso, la producción se desplomó: cero ocasiones claras, apenas dos remates, un solo tiro libre favorable y una efectividad en las entradas que cayó al 53%. Menos recuperación, menos presencia y mucho menos fútbol.
El debut frente a Austria ya había dejado la misma huella. En la etapa inicial fue un rival incómodo: ocho remates, tres al arco, 161 pases, siete tiros libres a favor y el 53% de los duelos ganados. Un equipo intenso, capaz de sostener la presión y de lastimar cuando encontraba espacios.
Pero otra vez llegó el entretiempo… y el cable se desenchufó. En los segundos 45 minutos pasó de ocho remates a apenas tres, de tres tiros al arco a uno y de siete tiros libres favorables a cinco. Incluso mantuvo prácticamente el mismo porcentaje de duelos ganados (52%), aunque ya lejos del área rival. Competía, sí. Pero había perdido toda la chispa para atacar.
Ahí aparece una pista que puede ser oro para la Conjunto. Si Argentina consigue atravesar la primera mitad sin sobresaltos y mantiene el partido vivo, las estadísticas muestran que Jordania suele empezar a quedarse sin nafta. Le pasó en el debut. Le volvió a pasar contra Argelia.
Esa curva descendente puede transformarse en un escenario ideal para que un equipo acostumbrado a acelerar en los momentos justos termine de inclinar la cancha en el complemento. Porque, al menos hasta acá, el Mundial de Jordania cuenta siempre la misma historia: compite de entrada, pero se apaga cuando más vale sostener el fuego.

