A veces no hay conversaciones previas. Son situaciones que incluso ni se comentan, fluyen de una manera inevitable. Los empates “cómodos” son una realidad difícil de eliminar en una competencia. Y más, en este Mundial, e n el que al tener la chance de “elegir” ser segundo o pasar como tercero, puede llegar a sacar una diferencia. Parece no alcanzar con que la útima fecha de cada zona se realice en simultáneo.
Luis de la Fuente, técnico de España, fue terminante cuando lo consultó Olé: “Siempre vamos a ganar, no pensamos en la segunda jugada. Para mí siempre es ganar, ganar y ganar”. Los españoles se asegurarían con el primer lugar evitar a la Argentina, pero el entrenador no duda que más allá de eso, no hubiera cambiado nada.
No son todos los casos así, de todos modos. Es cierto, aquellos que fueron definiendo primero sus clasificaciones, no tuvieron mucho margen. Pero este jueves pasado ya hubo un caso claro de casi “pacto de no agresión” entre Japón – Suecia y Paraguay-Australia. Y se abre el interrogante real de qué puede ocurrir el sábado con Argelia – Austria que ya sabrán qué rival les espera según cómo terminen. ¿Les dará igual si es España?

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El contexto del partido termina resolviendo. Por supuesto que ganando se sella la clasificación aunque para hacerlo hay que arriesgarse quizá a perder. Esa dualidad no existe a priori, todos salen a ganar. Pero cuando los minutos corren, muchos países se enamoran de ese empate. Entre Japón y Suecia no hubo más de dos llegadas de gol clara en el partido. Los japoneses, para evitar a Brasil, debían ganar y esperar que Países Bajos no lo hiciera. O aspirar a un triunfo con goleada. Claro, cuando vieron que el resultado de Van Dijk y compañía ya no venía, se amigaron con esa igualdad.
Paraguay hizo historia pasando de ronda. El empate les daba esa seguridad. ¿Podría haber aspirado a más? Sí, pero no se hizo fanático del triunfo. Y justo se encontró a una Australia que ganar no le cambiaba el lugar y la igualdad le caía bien para esperar al primero del grupo que hoy lidera Egipto.
AUSTRIA – ARGELIA Y EL RECUERDO DEL PACTO DE GIJÓN
Austria y Argelia jugarán sabiendo cuál rival les puede tocar si terminan segundos. Descartando que Argentina le ganará a Jordania, austríacos y argelinos quizá ya sepan que si salen 2° deben enfrentar a España… Si así, fuera, ¿cuánto acelerarán? Hoy la igualdad favorece a los europeos, pero los africanos ya tendrán también más claro, si con un punto les da para estar entre los ocho terceros.
El tema es que entre estos dos países hay una rivalidad inesperada para muchos. ¿Por qué? La mala relación futbolística arrancó en 1982 en el Mundial de España. Argelia había sorprendido ganándole a Alemania y llegaba a la última fecha con muchas chances de clasificarse. En ese tiempo, no se jugaban al mismo tiempo los encuentros definitorios. Calculadora en mano, si Alemania le ganaba 1-0 a Austria (no más ni otro resultado), se clasificarían los dos y quedarían afuera los argelinos. ¿Cómo terminó el partido? Sí, 1-0 y se lo llamó el Pacto de Gijón, con miles de españoles abucheando a todos.
Fue tal el escándalo que a partir del Mundial siguiente, la FIFA determinó que se jugaran los terceros partidos de la última fecha al mismo tiempo. El regreso de los terceros como chance de clasificación le dio una luz a muchos que cuando ven que el juego no está claro para la victoria, descansan cómodos en una igualdad.