
La vida del escritor japonés Yukio Mishima (1925-1970) fue corta pero intensa, y la terminó de manera polémica a los 45 años al suicidarse bajo el ritual samurái del ‘harakiri’. Detrás dejó una obra controversial y que aún es objeto de estudio e inspiración.
Fue un autor prolífico: 34 novelas, 25 libros de historias cortas, medio centenar de obras teatrales y varias películas. Incluyó frases que aún hacen pensar como «La verdadera belleza es algo que ataca y domina”. En su obra exploró de manera constante preguntas vinculadas con el paso del tiempo, el envejecimiento y la búsqueda de sentido.
Crítico del deseo humano de vivir para siempre, Mishima consideraba que la mortalidad era precisamente uno de los elementos que otorgaban valor a la existencia. Gran parte de su pensamiento fue, justamente, ese: lo que vuelve valiosa una experiencia es que no puede durar para siempre.
“La verdadera belleza es algo que ataca y domina”: qué quiso decir Yukio Mishima
El polémico autor sostenía que la belleza auténtica tiene el poder de transformar a quien la contempla. Esa frase refleja una de las ideas más características de su pensamiento, ya que para este la belleza era algo activo y que impactaba a quien la experimentaba. Podía hasta alterar su percepción del mundo.
A lo largo de su obra (que además de novelas incluyó obras teatrales), Mishima exploró esta relación entre la belleza, el deseo y la muerte. La cita en cuestión es atribuida al autor y va en concordancia con sus pensamientos.
Al afirmar que la belleza es algo que «ataca y domina», distancia la experiencia estética de la contemplación pacífica. De hecho, muchas citas terminan esa frase con un «… y destruye«: significa que la belleza finalmente posee una fuerza violenta y abrumadora. Entonces, lo verdaderamente bello posee una intensidad tan profunda que desbarata la vida cotidiana de quien la experimenta. Destruye porque exige una entrega total.
Esto se relaciona con la fascinación con la muerte que tenía Mishima. Para este no era un final trágico, sino la máxima expresión estética y el acto supremo de reafirmación vital. Influenciado por el bushido (el código de ética samurái) para él una vida sin honor carecía de valor.
El final de Mishima también fue radical. El 25 de noviembre de 1970 entregó el manuscrito de su novela «La corrupción de un ángel», la cuarta parte de su tetralogía «El mar de la fertilidad». Horas más tarde, junto a cuatro miembros de su milicia –los llamados Tatenokai–, tomó una base militar en Tokio con la intención de incitar una rebelión a fin de revocar la Constitución de 1947.
Como la iniciativa fracasó, llevó a cabo el suicidio ritual tradicional conocido como seppuku (harakiri) en la oficina del general de la base.
Algunos analistas encuentran puntos de contacto entre esa concepción de la belleza y la forma en que Mishima eligió construir su propia imagen pública y su final. Su muerte bajo los estándares de los samurais trae consigo esta idea de que la belleza «ataca y domina».
Por supuesto, hay que contextualizar toda la vida del autor bajo las leyes de la tradición estética japonesa, donde se imponen conceptos difíciles de entender para Occidente. Para Mishima, la belleza, al igual que la vida, es efímera en su máxima expresión.