Fue un momento histórico para Japón. Se dio a los 29 minutos del primer tiempo cuando Kaishu Sano aprovechó una mala salida de Danilo y un peor retroceso de sus compañeros para abrir el marcador ante Brasil en Houston, en los dieciseisavos de final de la Copa del Mundo. Fue el gol de una gran promesa del fútbol nipón que tuvo un paso por prisión y sus convocatorias siguen generando polémica en su país.
El mediocampista, de 24 años, protagonizó uno de los casos más controvertidos del fútbol japonés reciente. Apenas días después de ser transferido desde Kashima Antlers al Mainz de la Bundesliga, en julio de 2024, fue detenido en Tokio junto a otros dos hombres bajo sospecha de una presunta agresión sexual contra una mujer en un hotel. La investigación ocupó durante semanas las portadas de medios como NHK, Asahi TV y otros diarios japoneses, mientras Sano permanecía bajo custodia.
Finalmente, después de que permaneciera 15 días detenido, la Fiscalía de Tokio decidió no presentar cargos y cerró la investigaciónpor lo que el futbolista fue liberado y pudo incorporarse al Mainz para comenzar su carrera en Alemania. En un comunicado difundido en su regreso a la selección en 2025, Sano pidió disculpas por «haber causado preocupación y molestias» y aseguró que trabajaría para recuperar la confianza perdida.
Sin embargo, el cierre de la causa no apagó el debate en Japón. Cada nueva convocatoria de Sano a la selección provoca cuestionamientos en redes sociales y en parte de la prensa local, que considera inoportuno su regreso al equipo nacional pese a que no fue acusado formalmente. La Asociación Japonesa de Fútbol también recibió críticas por rehabilitarlo tan pronto, en un país donde los casos de violencia sexual generan una fuerte sensibilidad pública.
En lo deportivo, Sano consiguió dejar atrás el escándalo. Se ganó rápidamente un lugar como titular en el Mainz gracias a su despliegue físico y capacidad de recuperación, volvió a ser citado por Japón y terminó escribiendo una página histórica al convertir el primer gol japonés ante Brasil en una Copa del Mundo.
En este capítulo mundialista, Sano leyó antes que nadie un error en la salida de Brasil: presionó, recuperó tras una mala entrega de Danilo y aprovechó el desconcierto de la defensa para definir y marcar el 1-0 en Houston. A tono con su frase previa a la competencia que tuvo amplia repercusión en su país: «Ahora que hemos llegado hasta aquí, queremos ser campeones del mundo».




