
Con su habitual estilo directo y sin filtros, Carlos Melconian volvió a encender las alarmas sobre la sustentabilidad del frente externo y el esquema cambiario. Si bien dijo que está de acuerdo con el rumbo que presenta la economía en la era Milei, encendió algunas luces amarillas: la economía real no arranca, la calle está seca de pesos y las divisas genuinas que genera el sector energético se evaporan por la ventanilla del atesoramiento y el turismo.
«El saldo comercial fue de US$ 2.700 millones y las personas nos llevamos US$ 2.600 millones. Es una margarita a los chanchos«, disparó Melconian para graficar la sangría de divisas en manos del público, que hoy demanda un promedio de US$2.500 millones mensuales.
En ese sentido, fulminó el destino de los dólares que tanto le cuesta conseguir al país: «Los dólares de Vaca Muerta terminan todos en la Comuna 16, que es Miami», o en las playas de Punta Cana.
Para el economista, la decisión de abrir el cepo para las personas humanas sin impuesto y dejarlo cerrado para las empresas fue «un error grosero».
Si bien reconoció que la recesión actual hace que las importaciones «no molesten» y le permitan al Banco Central seguir comprando el remanente en el mercado formal, advirtió que todo el subproducto del comercio exterior termina inevitablemente dolarizado.
«Es muy difícil un país así. A esto se le pone énfasis el día que la demanda sea de tal magnitud que suba el precio, pero estructuralmente no cambió nada», sentenció.
El economista aseguró que las críticas que hace del programa económico no lo convierten en un «devaluador serial», pero advirtió que el esquema actual presenta puntos que le generan preocupación.
La principal pasa por la falta de reactivación económica. «Este programa no llegó a la calle. Al no llegar a la calle y tener a la mitad del país parado, se abre un signo de interrogación enorme sobre cómo sigue», analizó.
Según sus datos, el 20% de la economía vuela gracias a sectores pujantes como la minería, el agro y la propia Vaca Muerta, pero hay entre un 40% y un 50% que está «hundido», con la industria un 11% abajo respecto del inicio de la gestión y el consumo masivo planchado en supermercados y electrodomésticos.
En este sentido, si bien ponderó la baja de la inflación, advirtió que la núcleo se encuentra encallada en la zona del 2% mensual y que es «muy difícil ir por un plan de colapso total sin congelar la economía aún más».
Por eso, para el economista,»después del mundial deben tomar una decisión: si quieren continuar así o tirarse un lance». Esta disyuntiva se plantea por la cercanía de las elecciones: «Si no hubiera elecciones,sigo así. Afortunadamente hay elecciones», dijo y añadió: «Los meses que vienen son la última oportunidad, antes que el ruido político y la campaña electoral se meta».
«¿Tolerará una baja más lenta de la inflación o un dólar más volátil?«, se preguntó el economista que captó la atención de más de 1000 asistentes al Congreso Nacional Pyme que se realizó en el Centro de Exposiciones este lunes.
«No es el 94 de Menem, ni el 2006 de Kirchner, ni el 2010 de Cristina. Es una economía muy gris. Jugará si es gris claro o gris oscuro, pero el hecho de que no haya nadie enfrente, hoy le juega competitivamente a favor«, concluyó el