Las experiencias esculpen. Les dan forma a las personas. Ningún guerrero se ha forjado en un ecosistema cómodo. Cristian Romero no ha sido excepción a esa regla: el defensor le está dando batalla a la molestia en la rodilla derecha que reapareció ante Austria, producto de un golpe en la misma articulación que se había esguinzado dos meses antes del Mundial. Cuti va paso a paso, enfocado. Sin apurarse. Peleando. Apuntalado por una desconocida historia de resiliencia que marcó al zaguero desde muy pequeño.
“Cuando nació, Cuti sufría mucho de los bronquios”reveló mamá Rosa en diálogo con Olga. “Él tenía mucho broncoespasmo: era una enfermedad que duró mucho tiempo, que requirió varios años de tratamiento”, se abrió quien acompañó en cada internación al defensor de la Selección, guardiana del menor de los tres hermanos (los mayores son Franco y Aldana) en “una etapa muy dura” en la vida de Romero.
Desde los tres meses hasta los siete años, Cuti debió realizar un tratamiento especial preventivo para evitar que los cuadros de broncoespasmo se agravaran. Rosa, constante, nunca dejó de estar encima del más peque, con quien estrechó una relación especial producto del tránsito de esas jornadas largas en las clínicas. Siempre aferrada a su devoción por Dios.
Fue esa fe la que motorizó a Rosa a tomar una decisión: para pedir por la salud de su hijo Cristian, llevó el cordón umbilical del pequeño al Santuario de Alta Gracia, en el Valle de Paravachasca de Córdoba.
Un templo destacado por la réplica de la gruta de Lourdes en Francia y donde todavía se encuentra esa reliquia familiar. Mamá así lo decidió para rezar por su niño, por quien pidió durante la recuperación del esguince sufrido en Tottenham, convencida de que su hijo se recuperaría para estar en el Mundial. No falló.
Porque antes de la reaparición del dolor que lo sacó preventivamente de la cancha ante los europeos -y de la que mejoró: trabajó a la par en el regreso a los entrenamientos post Jordania- Romero el gran líder defensivo de Argentina en los dos primeros partidos. Sumó 13 recuperaciones, el registro más alto del equipo, por encima de Alexis Mac Allister con 11 y de Facundo Medina y Nahuel Molina con 8 cada uno.
También encabezó el ranking de bloqueos: llegó a 10, una cifra muy alta. Ante Austria tuvo su actuación más dominante: 6 recuperaciones y 7 bloqueos, convirtiéndose en el principal muro defensivo del equipo. Y en entradas, compartió el liderazgo con Enzo Fernández: ambos terminaron con 9. Además, en presiones directas acumuló 11, solo detrás de Alexis Mac Allister, que llegó a 15.
Contarlo para la primera instancia en el mata-mata entonces resulta importante para Scaloni. Que lo llevará de a poco pese a que el zaguero haya advertido que “en tres o cuatro días” iba a estar disponible para jugar. Por lo pronto, en campo ya ha estado y genera expectativas: todo se definirá sobre las últimas horas. Pero la batalla ya habrá sido dada.

