
Hace apenas una semana, Taylor Swift y Travis Kelce dijeron «Sí, quiero» en una fastuosa ceremonia celebrada en el Madison Square Garden de Nueva York. Lo que fue una boda de ensueño, rodeada de lujo, celebridades y un hermetismo pocas veces visto, sigue revelando detalles. El más reciente tiene que ver con el costo del impresionante operativo de seguridad que, según confirmó el alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, la cantante pagó más de 160.000 dólares para cubrir el permiso especial que permitió realizar el evento.
La revelación llegó durante una conferencia de prensa, cuando al funcionario le preguntaron si los contribuyentes neoyorquinos habían tenido que afrontar los gastos del despliegue policial que demandó la boda del pasado viernes 3 de julio que oficializó Adam Sandler.
«Taylor Swift ya pagó el costo del permiso solicitado, que ascendió a más de 160.000 dólares para ese evento y para la respuesta al mismo. Ese permiso quedó pagado apenas unos días antes del evento», aseguró Mamdani.
El alcalde explicó además que la autorización fue aprobada por la oficina de permisos de la ciudad apenas dos días antes de la ceremonia.
.@NYCMayor Mamdani on Taylor Swift paying New York City back for police overtime during her wedding: «Taylor Swift will be paying… has paid already the cost of the permit that was lodged, which was over $160,000 for that event and for the response to that event.» pic.twitter.com/rlYhUmi9AS
— CSPAN (@cspan) July 10, 2026
Sin embargo, cuando le consultaron si ese monto también incluía las horas extra de los efectivos del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD), evitó confirmarlo y aclaró que la cifra correspondía específicamente a la tasa del permiso, por lo que podrían existir costos adicionales.
La aclaración llegó después de que surgieran críticas por la posibilidad de que el enorme operativo de seguridad fuera financiado con dinero público.
Aunque el permiso representa una pequeña parte del presupuesto, da una idea de la dimensión del evento. Según estimaciones publicadas por la prensa estadounidense, el casamiento habría costado alrededor de 15 millones de dólares.
El Madison Square Garden fue transformado por completo para recibir a casi 1.000 invitados, entre ellos algunas de las figuras más importantes de la música, el cine, el deporte y la televisión. Beyoncé y Jay-Z, Selena Gomez, Ed Sheeran, Blake Lively y Ryan Reynolds, Patrick y Brittany Mahomes, Paul McCartney, Steven Spielberg, Bradley Cooper y Hugh Jackman fueron apenas algunos de los nombres que desfilaron por la alfombra privada montada para la ocasión.
Todo ocurrió bajo un estricto operativo de confidencialidad. Los accesos al estadio permanecieron completamente vallados, hubo cortes de tránsito en varias cuadras de Manhattan, controles policiales permanentes y restricciones para los peatones.
Además, gran parte del personal contratado firmó acuerdos de confidencialidad y los invitados tuvieron limitaciones para utilizar sus teléfonos celulares durante distintos momentos de la celebración. Incluso a una semana del casamiento, ninguno de los recién casados publicó fotos de la noche.
El histórico estadio fue transformado para la ocasión con una decoración especialmente diseñada para la pareja, arreglos florales monumentales, una recepción de lujo, gastronomía de primer nivel y espectáculos privados que se extendieron hasta la madrugada, cuando también arrancaron los festejos por el Día de la Independencia estadounidense. La celebración comenzó con una exclusiva cena de ensayo la noche anterior.
Los fans de Taylor Swift, que se «hospedaron» afuera del estadio durante la previa y la ceremonia, pagaron 25 dólares por piezas de basura (incluidas colillas de cigarrillo y un test de ovulación) recogidas cerca del lugar de la boda de la reina del pop estadounidense con la estrella de la NFL Travis Kelce.