
Una iniciativa del gobernador Gavin Newsom podría abrir un nuevo debate en California: sus funcionarios confirmaron que quiere establecer un límite permanente a los créditos fiscales destinados a las grandes corporaciones. Una medida pensada para aumentar la recaudación pública que ya encontró oposición entre los posibles afectados.
Los créditos fiscales permiten a las empresas reducir directamente la cantidad de impuestos que deben pagar. Entre ellos destaca el crédito por investigación y desarrollo (I+D), ampliamente utilizado por compañías tecnológicas, farmacéuticas y biotecnológicas.
Según el Departamento de Finanzas, la medida afectaría principalmente a un reducido grupo de grandes contribuyentes corporativos, mientras que las pequeñas empresas quedarían prácticamente al margen de los cambios.
El sitio SFGate añade que la propuesta entraría en vigor a partir del Año Fiscal 2027 y tendría como objetivo garantizar que las grandes compañías contribuyan con un nivel mínimo de impuestos.
De hacerse realidad, la propuesta de Newsom limitaría la cantidad de los beneficios que una empresa puede aplicar cada año. Una decisión que, según estimaciones oficiales, podría generar entre 1.700 y 1.800 millones de dólares anuales para las arcas estatales en los próximos años.
Las empresas que serían afectadas hacen otros cálculos. La industria de las ciencias de la vida, que afirma generar cerca de 400.000 millones en actividad económica en California, considera que la medida amenaza la competitividad del estado frente a otros que ofrecen incentivos más atractivos para la innovación.
Dicen ello porque el desarrollo de nuevos medicamentos, dispositivos médicos y tecnologías biomédicas requiere inversiones multimillonarias y largos periodos de investigación antes de obtener resultados comerciales.
En este contexto, los incentivos fiscales desempeñan un papel fundamental a la hora de atraer capital y mantener instalaciones de investigación. Las empresas también advierten que una reducción de estos beneficios podría impulsar a algunas a trasladarse a otros estados, incluso, al extranjero.
El proyecto de Newsom también preocupa a las firmas dedicadas a semiconductores, software, inteligencia artificial, manufactura avanzada y tecnologías limpias.
Un grupo de legisladores estatales, pertenecientes a los partidos Demócrata y Republicano, ha pedido a los líderes de la Asamblea y del Senado que rechacen la propuesta.
Los defensores de la iniciativa aseguran que el sistema actual favorece excesivamente a las grandes corporaciones, porque muchas empresas acumulan créditos fiscales durante años y llegan a reducir su carga tributaria de manera significativa. Un informe de la Oficina del Analista Legislativo de California concluye que el crédito de I+D constituye uno de los mayores beneficios fiscales del estado.
Por otra parte, algunos economistas se preguntan si estos incentivos realmente generan nuevas inversiones o si muchas empresas continuarían desarrollando investigación independientemente de las ventajas fiscales disponibles.
Lo cierto es que, tal como dice CalMatters, California enfrenta desafíos en materia de presupuesto y busca nuevas fuentes para financiarse. Al mismo tiempo, debe mantenar su posición de liderazgo como un centro de innovación tecnológica. Así, al evaluar el proyecto de Newsom, la Asamblea deberá encontrar un equilibrio para acercar ambas posiciones.