
El secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunció este miércoles que autorizó la realización de pruebas para detectar deficiencia de testosterona en el personal militar mayor de 30 años y así garantizar que los soldados tengan los niveles «adecuados» de la hormona masculina para un mayor rendimiento.
«Aunque invertimos mucho en nuestros sistemas de armas, plataformas y equipo, nuestra ventaja táctica más decisiva siempre será el combatiente individual. Tenemos el deber sagrado de mantener esa ventaja, por lo que debemos buscar constantemente nuevas formas de optimizar su desempeño, su resiliencia y su salud a largo plazo», explicó Hegseth en un video difundido en X.
«Hoy autorizo un nuevo programa de detección de la deficiencia de testosterona para nuestros militares, con el fin de garantizar que cuenten con los niveles adecuados de testosterona para operar al máximo de su capacidad», informó el funcionario. Para los soldados mayores de 30 años, el test se suma a los exámenes que deben realizarse anualmente. En el caso de los menores de 30, el test es opcional.
«Si se recomienda tratamiento, la terapia de reemplazo de testosterona es totalmente opcional. Esta iniciativa no busca mejorar artificialmente el rendimiento, sino restaurar y optimizar sus capacidades naturales, proteger su longevidad y asegurar que cuenten con la base biológica necesaria para el combate», aclaró.
Hegseth dijo que la iniciativa no tiene que ver con el «mejoramiento artificial«, sino con «restaurar y optimizar sus capacidades naturales, proteger su longevidad» y garantizar que los soldados cuenten «con la base biológica necesaria» para la lucha.
La testoterona es la principal hormona sexual masculina y su presencia insuficiente en el cuerpo podría causar fatiga, pérdida del apetito sexual, masa muscular y densidad ósea, además de cambios de humor, falta de concentración y tendencia a la depresión y ansiedad.
Esta nueva medida se inscribe en la cruzada de Hegseth por restaurar el «más alto estándar masculino» en un Ejército con nuevos requerimientos físicos para evitar soldados «gordos» y «barbudos».
Hegseth afirmó que cuidar la salud de los soldados estadounidenses a largo plazo significa «garantizar que se mantengan fuertes, resilientes y capaces, no solo para su próximo despliegue, sino para el resto de su vida, de modo que puedan prosperar mucho después de quitarse el uniforme».
The High-T Department of War. pic.twitter.com/hlAUq3j2cD
— Secretary of War Pete Hegseth (@SecWar) July 15, 2026
Desde su llegada al ex Departamento de Defensa, el panelista de Fox News recuperó el nombre de Departamento de Guerra, exigido «estándares masculinos» para las Fuerzas Armadas, criticado la presencia de mujeres en sus filas y retirado el acceso a la mayoría de corresponsales al Pentágono.
El anuncio del jefe del Pentágono coincide con los esfuerzos del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., por reducir parte del estigma asociado al tratamiento con testosterona.
En junio, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) pidió a los fabricantes retirar las advertencias que durante años figuraron en las etiquetas de las terapias de reemplazo hormonal para hombres mayores cuyos niveles de testosterona disminuyen de forma natural con la edad.
Según datos del Departamento de Trabajo, solo entre el 10% y el 15% del más de millón de personas clasificadas como personal militar trabaja en roles de combate, con una grandísima mayoría operando en trabajos de apoyo logístico, administrativo, cuidados de salud, construcción o reparación.
Con información de EFE y Bloomberg.