Scaloni tiene que seguir, de eso no hay dudas.
Las lágrimas, el lamento, incluso la bronca, son parte del final de esta película 2026. Y es lógico. Lionel DT construyó una era que tuvo más alegrías que tristezas y por eso, al fin de cuenta, estas sensaciones son una especie de hecho extraordinario.
Porque en definitiva, el creador de la Scaloneta acostumbró a la Argentina a un status premium: de su mano, la Selección llegó a cinco finales. Sólo una vez jugó por el tercer puesto como en la Copa América 2019, que en definitiva fue el inicio, el puntapié, pero después lo ganó todo: dio la vuelta olímpica en el Maracaná en el 2021, en Wembley en 2022, en Qatar eterno y también en Miami en 2024. Hasta este golpe que igual infla el pecho, por todo lo que entregó su equipo para llegar hasta la final con España.
El legado de estos ocho años de Scaloni y su cuerpo técnico, entonces, es mucho más amplio. Y no sólo es por los éxitos deportivos que la transformaron en la Selección más ganadora de la historia. Es también por los valores que fue transmitiendo en el recorrido, en este camino que, como dijo Messi en su posteo previo a la final, fue «lo más lindo de todo». En eso, Lionel DT tuvo mucho que ver.
De la mano de Scaló, Argentina se reconstruyó. Después del desastre de Rusia 2018 parecía todo tierra arrasada y el interino, el novato, el que algunos criticaron, encontró en la simpleza la forma de comenzar de nuevo. Primero con muchos jóvenes, haciendo un casting en los seis juegos amistosos del 2018. Y luego, cuando encontró la base (esa que hoy continúa con De Paul, Paredes, Palacios, Lo Celso), decidió llamar a los grandes. Y ahí sedujo a Leo Messi con el regreso. Un regreso que fue complejo por la derrota con Venezuela, pero que fue el comienzo del algo grande.
Con el apoyo de Tapia y de Menotti, se fortalecieron los cimientos de una era que pasó a la historia porque dio cuatro vueltas olímpicas y porque Scaloni fue el técnico que realmente pudo arropar a Messi. Porque los compañeros lo bajaron del poster y esa renovación tuvo la suerte, la energía y el talento para dar un plus en las finales, esas que a Leo y a sus compañeros se le habían escapo en cuatro oportunidades (Copa América 2007, 2015 y 2016; Mundial 2014).
Un ciclo con el que la gente se identificó
La Scaloneta se metió en el corazón de los argentinos y uno de los últimos ejemplos fue ese nene que en pleno acto por el 9 de julio, puso en su discurso al fútbol. “»¡Sí, somos independientes! Somos libres de España. Libres para decidir nuestro propio destino. También vamos a construir nuestra patria, y con orgullo, proteger nuestra bandera. ¡Vamos Argentina! ¡Aguante Selección! ¡Aguante Messi! ¡Vamos por la Cuarta!».
Por todo esto y como dice en la primera oración de esta nota, Scaloni debe seguir. No sólo por lo que pasó, sino porque sabe por dónde continuar el proyecto. Siempre fue dando un paso más y convocando jóvenes para que vayan mamando lo que es estar en la Mayor. Entonces, esta era post Messi (y Otamendi y Di María) es mejor continuarla con un líder claro y simple.
El plantel, sin Leo y Ota, también sabe de buenos referentes: algunos estarán un tiempo, otros serán la base del 2030 (Cuti, Lisandro, Enzo, Alexis, Almada, Lautaro y Julián, todos con la experiencia de dos mundiales) y también se encontrarán más curtidos los que vivieron este 2026 en el plantel o en la previa, como Barco, Giuliano Simeone, Nico Paz, Flaco López, Giay y varios más.
Scaloni, además, tiene en su mente el proyecto de Juveniles. Porque su mano derecha, Pablo Aimar es parte de la cabeza de las Sub. Y todos trabajan mancomunadamente con Diego Placente, el encargado de descubrir talentos en las Inferiores y darles rodaje en la Sub 17 y la Sub 20. Todo está encaminado para que siga: en la previa hubo conversaciones y había un acuerdopero habrá que ver cómo siguen las cosas en la AFA y cómo le pega este golpe al Lionel DT.
Si se piensa en el proyecto y en seguir siendo muy competitivos, la mejor solución está en casa y se llama Lionel Sebastián Scaloni. Quien si se queda logrará ser el técnico con más partidos (lleva 104) en la historia de la Selección superando los 124 de Guillermo Stábile.
Las estadísticas de su ciclo
Efectividad: 77% de los puntos obtenidos.
Poder de fuego: su equipo anotó 217 goles.
Solidez defensiva: apenas recibió 57 tantos y mantuvo el arco en cero en 61 oportunidades.








