“Jugamos el jueves, no podemos frenar”. La respuesta, lógica, parte desde Ezeiza y está motivada por la incertidumbre sobre qué le depararía el domingo de final mundial al plantel de Bocacual este domingo se entrenó con normalidad por la mañana y que no detendrá su preparación de cara al partido trascendental del 23 ante O’Higgins en la Bombonera.
Sí, porque la serie de repechaje para avanzar a los octavos de la Copa Sudamericana es una meta que desvela al Vasco Arruabarrena en su plan de entrar con el pie derecho al club antes de empezar a trazar con sustento sus objetivos en este primer semestre de su ciclo.
Semana full trabajo
Por eso, ni el viaje a Rosario entresemana para el estreno oficial contra Sarmiento, ni la lluvia del sábado y ni siquiera un país parado sin poder pensar en otra cosa que lo que pasa en Nueva York durante el domingo pueden frenar a Boca y su trabajo diario.
Cada uno a su lugar
Eso sí, esta vez -a diferencia de los partidos contra Egipto y ante Inglaterra- no será en grupo que vivan la final, sino que todos quedaron liberados una vez que terminó la práctica y se dispusieron a vivir el partido junto a sus seres queridos.
Este jueves, cueste lo que…
Aunque sólo se trata de una licencia eventual, porque la rutina diaria tendrá continuidad este lunes mismo para seguir enfocados en lo que realmente les importa a todos: llegar a punto y dar la talla el jueves.



