Fue un partido que lo cambió todo y que también influyó en la organización de la semana. Porque el resultado de la final iba a alterar, inevitablemente, el clima del país. Y Boca tampoco quedó exento. Después de un plantel que estuvo atento a la Selección Argentinaestafa Leandro Paredes presente en la definición y a la espera de su regreso al país tras la derrota, Rodolfo Arruabarrena tomó una decisión importante con la práctica de este lunes.
Con un Xeneize que ya dejó atrás el triunfo 2-0 ante Sarmiento en Rosario por la Copa Argentina y que, en medio de la final del Mundial, empezó a pensar en su primera gran definición del semestre, el Vasco decidió que la primera práctica de la semana sea en Casa Amarilla y no en Predio de Ezeiza.
La razón del cambio de sede
La decisión tiene que ver con lo que pudiera surgir en cuanto a alteraciones en el tránsito por el regreso de la Selección Argentina al país, previsto para este lunes. Con el antecedente de Qatar y pese a la derrota en la final, en principio hasta se especuló con un feriado nacional que finalmente no fue.
Y a pesar de que el arribo de quienes retornen al país será finalmente por la tarde y sin el plantel completo, la medida que adoptó el cuerpo técnico xeneize impuso la previsión a cualquier cuestión que pudiera afectar el normal desenvolvimiento de la práctica.
Lo que comenzó este lunes para Boca fue la recta final del regreso al plano internacional. Es decir, los últimos entrenamientos previos al partido del jueves ante O’Higginsen la Bombonera, por la ida del repechaje previo a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Una instancia que la nueva conducción deberá sortear para terminar de entrar con el pie derecho al ciclo que empezó hace poco más de un mes.




