La decisión más gravitante que tomó el esloveno Slavko Vincic en la final fue la expulsión por doble amonestaciónde Enzo Fernández a los 47’ del segundo tiempo. Argentina, que era abrumadoramente superada en el juego, iba a tener que seguir aguantando a España en el alargue con un jugador menos.
La tarjeta que por sumatoria determina la expulsión no se puede discutir, aunque la cámara lenta hace parecer que es un toque mínimo y un castigo exagerado. Pero fue una acción muy bruscacuando las piernas y el cuerpo responden tarde y el bocho no está tan oxigenado para tomar decisiones.
Fue demasiado fuerte a una dividida con Cubarsí sin calcular que si el defensor llegaba antes se lo iba a llevar puesto; es lo que pasó. La amarilla, por acción temeraria, es correcta. Lo que Lionel Scaloni le decía al árbitro después es que había sido exagerada la primera amonestación (en una expulsión por doble amarilla, el VAR ahora está autorizado a revisar solo la segunda, no la anterior).
Considerando contexto y cierta permisividad que hubo en los arbitrajes durante todo el torneoquizá podría haber disimulado que Fernández, que pedía un foul inexistente en un cuerpeo menor de Rodri, hizo una protesta emocional muy vehemente y gestual.
Fue a los 36’ del segundo tiempo, y Vincic, que había mantenido bastante el control emocional aunque no fue un partido fácil de dirigirse enojó y reaccionó corriendo a amonestarlo. Tanto, que incluso interrumpió el avance de España, que tenía pelota dominada en tres cuartos de cancha.
Pero aun si la primera amarilla podría haberse perdonado teniendo en cuenta el contextoesa sanción es reglamentaria y mucho más la segunda.
El gol anulado y la roja a Paredes
Tuvo otro fallo que resultó menos controversial por el resultado final a favor de España, cuando a los 5’ del alargue Williams convertía para España y, con delay de silbato ( lo que permitía al VAR, el alemán Dankert, revisar el fallo) y con la pelota ya dentro del arco, le cobró una La anterior falta de Merino contra Otamendique cayó en un grito de dolor.
No hubo llamado y el fallo fue confirmado; el detalle de la TV muestra que Merino pisó el pie de Otamendi al disputar la pelota con él, un detalle que difícilmente detectara Vincic (sí pudo creer que había un cuerpeo ilícito, o un atropello) pero al corroborarse por imagen lo salvó de un lío.
En el resto del partido tuvo algunas intervenciones discutibles y enojosas, pero nada grave ni decisivo, y tuvo correcto apoyo de sus asistentes. Después del silbato final hubo otro tumult o, en el que Paredes le puso la mano en el cuello a Eric García y zamarreó a Gavi, por lo que también fue expulsado. Ya había sido amonestado por empujar a Dani Olmo en otro tumulto.



