Son 3.497.277 los habitantes que tiene Madrid. Y fueron alrededor de 2.000.000 de personas las que explotaron la plaza Cibeles y sus inmediaciones, al pie del majestuoso Paseo del Prado, para celebrar la consagración de España en la Copa del Mundo. A bordar la segunda estrella a 16 años de haber alcanzado la primeraen el Mundial de Sudáfrica 2010.
La multitudinaria convocatoria delató hasta qué punto se ganó este equipo el corazón del pueblo español. Una fiesta que duró alrededor de dos horas y de la que formaron parte los 26 futbolistas que estuvieron en el certamen. Después de aterrizar en el aeropuerto Adolfo Suárez, de Barajas, y recorrer las calles de la ciudad en un micro descapotabletodos los futbolistas se subieron al escenario de a uno y fueron presentados al ritmo de la música de Quevedo y Shakira, mientras eran ovacionados. El más aclamado fue Rodri, capitán del seleccionado y MVP del Mundialque entró con la Copa y arengó al público: “¡Somos campeones del mundo. Viva la madre que me parió. Viva el Rey. Viva España!”.
Luis de la Fuente, el hombre que esculpió un equipo que monopolizó el manejo de la pelota en todos los partidos, que hizo del toque un culto y de la circulación efectiva una bandera irrenunciableapareció en escena tarareando la canción Quijote, de Julio Iglesias, y recibió una manteada de todos sus dirigidos, quienes no tuvieron piedad. Pero quien más levantó a la gente fue, sin lugar a dudas, Mark Cucurella: después de un show musical de Ana Mena y Lola Índigo se animó a tocar la batería, con sus melenas al viento, como un auténtico rock star.
“Me gustaría acordarme de una persona muy importante para mí, de un jugador que ha sido injustamente criticado y que hoy es historia: Ferrán”, comentó Rodri, en alusión a Torres, autor del gol de la victoria frente a Argentina. Lamine Yamal, la promesa de 19 años que sólo convirtió un gol en el Mundial, apareció con lentes de sol y con el pesado collar de oro que él mismo se regaló para su cumpleaños, y se animó a cantar “¿Y qué fue?”, canción de Don Miguelo. El que vivió un día ideal fue Alex Baena, quien ayer cumplió 25 años y vivió un festejo inolvidable en pleno escenario.
Si España pudo disfrutar de semejante fiesta, todo fue consecuencia de un proceso virtuoso. Esa semilla que Guardiola sembró al armar un equipo de época en Barcelonacon una impresionante cosecha de 14 títulos incluyendo dos consagraciones en la Champions League y el Mundial de Clubesgerminó con un cambio identitario en la genética de la selección. Pep no precisó dirigirla para alumbrar el camino con sus ideasque fueron replicadas por otros. España adoptó una nueva idea: cambió la Furia Roja por un juego posicional inspirado en la escuela holandesacon una generación que explotó primero con Luis Aragonés y más tarde con Vicente del Bosque, quien alcanzó la cima del mundo en Sudáfrica 2010con un equipo imborrable en el que brillaron Iniesta, Xavi Hernández, Xabi Alonso y el Guaje Villaademás de una defensa sólida compuesta por Puyol, Sergio Ramos y Piqué.
De la Fuente recogió ese legado y armó nuevamente un conjunto de autor que volvió a llevar a España a la cúspide del fútbol mundial. Le costó volver a lo más alto: en Brasil 2014 se volvió en primera rondamientras que en Rusia 2018 y Qatar 2022 se despidió del sueño en octavos de final. Este año disputó ocho partidos, de los que ganó siete, con 14 goles a favor y apenas uno en contra. En la final logró reducir a Argentina a su mínima expresión. Le robó la pelota y dejó inerme a Messi. Con 38 partidos sin perder, con 29 victorias y nueve empatesesta selección española incluso logró el invicto más largo de la historia.
“España salvó al fútbol”tituló el Diario Marca, referencia en España, en alusión al juego del equipo argentino. Los futbolistas en general fueron respetuosos con el rival. Un meritorio campeón tuvo un festejo merecido.

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