En medio del dolor por el final, ese que todavía se resiste a mermar, y del orgullo inagotable por esta Selección Argentinaque tantas alegrías nos regaló en estos años, Emiliano Martínez sorprendió con un conmovedor, pero también alarmante, mensaje en sus redes sociales. Del sueño de conseguir la cuarta estrella a la posibilidad de dar «un paso al costado».
Como poco a poco fueron haciendo todos los jugadores de la Scaloneta, Dibu Martínez también compartió su reflexión tras la caída ante España en la final del Mundial 2026 y, en medio de la tristeza por no haber alcanzado el tan deseado objetivo del bicampeonato, uno de los máximos referentes de la Selección generó una inevitable preocupación en un puesto que creíamos cubierto por muchos años más. Luego de las declaraciones de Lionel Scaloniquien anticipó la posibilidad de hacer un «corte» en diciembre cuando finalice su contratola ya anunciada salida de Nicolás Otamendi al finalizar la Copa del Mundo, y ante la incertidumbre sobre qué decidirá Lionel Messi con respecto a su continuidad, las palabras de Dibu fueron un nuevo golpe.
«Soñé que la ganábamos de vuelta, soñé en traerla a Argentina y hacer historia una vez más», comenzó el arquero, figura de la Selección en la final, antes de escribir esas palabras que tanto peso tienen: «La verdad, el dolor es difícil de explicar, queda reflexionar muchas cosas y ver cómo se sigue hacia adelante y si es momento de dar un paso al costado».
«Lo siento mucho realmente. Intenté lo máximo para ayudar a mi país y a mis compañeros», cerró Dibu, quien este lunes llegó al país junto a su familia y parte del plantel de la Scaloneta, y tendrá unos días de vacaciones antes de reincorporarse al Aston Villa. También, serán días de reflexión y sanación en casa, junto a los suyos y rodeado del cariño de todos los argentinos que sueñan con verlo eternamente en el arco de la Selección.
El posteo del Dibu Martínez
«Soñé que la ganábamos de vuelta, soñé en traerla a Argentina y hacer historia una vez más.
La verdad, el dolor es difícil de explicar, queda reflexionar muchas cosas y ver cómo se sigue hacia adelante y si es momento de dar un paso al costado.
Lo siento mucho realmente. Intenté lo máximo para ayudar a mi país y a mis compañeros».
La final de Dibu: su mejor partido en el Mundial
Argentina está destrozada. Golpeada. Por el piso. Excepto uno. Emiliano Martínez camina entre los futbolistas desilusionadosrotos internamente por el esfuerzo pero también porque existía la esperanza de llegar a la Cuarta. Uno por uno, Dibu los palmea. Les habla. Los consuela. No está entero, le duele tanto la derrota en la final como la mano derechaque a diario le recuerda esa fractura sufrida con el Aston Villa. Pero está ahí, firme. Después de su mejor partido en el Mundial, en la final. Gigante. Acompañando a los suyos en un partido en el que logró sacar casi todaspero que lo encontró quizás con alguna duda en el 0-1.
Dibu jugó su propia final. Y respondió: tantas veces que -según sus palabras- sus defensores lo ayudaron a custodiar el arco, esta vez él sobresalió. Porque tapó 11 pelotas en el partido más tensionante que un jugador puede disputar. Y lo hizo en el modo Martínez. Seguro, rápido, atento. Por eso cuando el árbitro pitó el final, se dejó caer con la cara rozando la hierba. Había dado todo.
Los niños y los highlights no mienten. Dibu atoró un tiro de Yamal cuando recién había comenzado el partido, controló un remate filoso de Mikel Oyarzabal, un intento de Álex Baena en el segundo tiempo, una búsqueda light de Dani Olmo, un cabezazo de Ferrán Torres, un chute de Pedri y otro de Cubarsí. Repitió con Laporte. Le negó un cabezazo a Nico Williams y un tiro libre a Lamine.
Una máquina que, sin embargo, no logró con esa daga que cayó a espaldas de Nahuel Molinacual Williams mandó hacia adentro de cabeza -cuando parecía que la pelota se iba- y que Ferrán facturó. Un centro en el que el marplatense pudo haber salido a cortar: no pareció estar seguro de hacerlo, se quedó en el área chica y España aprovechó. Y el arrebató a la Argentina el deseo, el anhelo de la cuarta que se había sostenido, en parte, por los guantes del marplatense que hace tres años y medio había anticipado que quería volver en 2026 con otra estrella bordada sobre el escudo.
Estuvo cerca. La peleó hasta el final. Arriesgó la piel y el físico para estar en la Copa del Mundo: luego de la fractura en el anular de la mano derechalesión incómoda que se le presentó en la final de la Europa League, el arquero prefirió no tomar el consejo de uno de los especialistas en manos a los que consultó en Inglaterra: a pesar de que le sugirieron que la cirugía era una opción, él dejó a su cuerpo curarse solo, según sus propias palabras.
Y esa rehabilitación fue estricta. Seguida a diario por el fisioterapeuta Pablo Capuchetti, «el mejor fisio», según el propio Dibu. Durante las vacaciones post temporada, Martínez siguió al pie de la letra cada consejo. Dejó inmovilizada su mano con un vendaje especial. Ya en los Estados Unidos, trabajó en campo con Martín Tocalli y el resto de los arqueros del staff. Primero con una sola mano; después paulatinamente con las dos. Todo para llegar en condiciones al debut ante Argelia.
El objetivo se cumplió. Martínez llegó. Durante la fase de grupos apenas le marcaron un gol, ante Jordania. Y después llegarían las difíciles, pero aún así fue logrando asentarse. Hasta llegar al último día en plenitud, aunque con las molestias que suelen ser secuela de una exigencia post fractura. Pero aún así, Dibu atajó en Nueva Jersey como si nada hubiera ocurrido. Y cuando debió salir a levantar a los suyos, ahí estuvo. En los 120, post partido y luego de recibir la medalla de plata, observando a los hinchas alentando. Como si cargara energías. Emocionado, conmovido. Queriendo abrazarlos como muchos deseaban hacerlo con él.




