
La calificadora de riesgo Moody’s mejoró este martes la nota de la deuda de Argentina, que pasó a B3. Además, subió la perspectiva a Positiva.
«La mejora de la calificación refleja nuestra evaluación de que el riesgo de impago de Argentina ha disminuido sustancialmente a medida que la estabilización macroeconómica ha avanzado más allá de la fase de ajuste inicial, hacia una mejora más duradera de los fundamentos crediticios, señal de una mejor gobernanza», señaló Moody’s.
Se trata de la tercera calificadora que mejora la performance en materia crediticia de la Argentina. Con un riesgo país en torno a los 420 puntos, la expectativa es que el movimiento de Moody’s impacte en el indicador del JP Morgan.
La nota crediticia argentina había pasado, en febrero de 2025, de CAA3 a CAA1. En mayo de ese año la entidad, sin embargo, se tomó un compás de espera para evaluar una mejora adicional tras elogiar los avances del programa económico de Javier Milei.
Finalmente, este martes subió la calificación de CAA1 a B3, y al mismo tiempo mejoró la perspectiva, que pasó de Estable a Positiva. «Refleja nuestra opinión de que el perfil crediticio de Argentina podría fortalecerse aún más a medida que las mejoras estructurales en las finanzas externas se combinen con la estabilización macroeconómica en curso», explicaron desde la calificadora.
Desde el gobierno de Milei salieron a celebrar la novedad. «Con esta decisión, las tres grandes calificadoras (Moody’s, S&P y Fitch) quedan alineadas en B- por primera vez en más de una década», afirmó José Luis Daza, viceministro de Economía. Por su parte, el Presidente le dedicó un mensaje en su sintonía. «TMAP», en referencia a su lema «todo marcha acorde al plan»
TMAP.
VLLC! https://t.co/vhYPV1pKap— Javier Milei (@JMilei) July 21, 2026
La calificadora de deuda había desestimado una suba de la nota de Argentina durante la conferencia realizada en mayo en el hotel Four Seasons, de Retiro. En esa ocasión dijo que faltaban pruebas de sostenibilidad a largo plazo. Pero el jueves pasado cambió su punto de vista.
Los argumentos de Moody’s para la mejora de la nota argentina
El comité de calificación determinó que los fundamentos económicos, incluyendo su fortaleza económica, mejoró «significativamente». También ponderó la fortaleza institucional y de gobernanza.
«La fortaleza fiscal o financiera del emisor, incluyendo su perfil de deuda, no ha cambiado significativamente. El emisor se ha vuelto cada vez menos susceptible a eventos de riesgo», afirmó.
En ese marco, Moody’s evaluó que «persisten los riesgos políticos de cara a las elecciones generales de 2027», pero remarcó que aumentó «la probabilidad de continuidad de las políticas y de ganancias sostenidas en liquidez externa y capacidad de pago de la deuda».
Al justificar la mejora de perspectiva a «Positiva», la calificadora advirtió sobre la necesidad de que se mantenga el «ajuste macroeconómico» y sobre la situación de las reservas externas.
«Será necesario un ajuste macroeconómico continuo hasta que se materialice una mayor proporción de los proyectos del sector externo en 2027, ya que, a pesar de las mejoras recientes, las reservas externas aún no son lo suficientemente sólidas como para resistir una crisis política o de balanza de pagos», apuntó Moody’s.
Entre los principales factores, la agencia de rating destacó el fortalecimiento del desempeño exportador de la agricultura, industria manufacturera y servicios, mientras que el sector energético pasó de ser una fuente de presión externa a generar un superávit creciente.
En cuanto al RIGI, precisó que el régimen impulsó una cartera de proyectos de US$ 141.700 millones —cerca del 20% del PBI—, de los cuales US$ 45.000 millones ya están en fase de finalización.
Sobre las reservas, Moody’s señaló que el Banco Central adquirió más de US$ 11.000 millones en divisas hasta mediados de 2026 sin generar presión cambiaria.
«Si bien los colchones de reservas siguen siendo relativamente débiles, la mejora de la dinámica externa subyacente y de la capacidad de financiamiento ha reducido los riesgos relacionados con la balanza de pagos y ha aliviado las preocupaciones sobre las presiones derivadas del servicio de la deuda, especialmente en 2026 y 2027», sostuvo.
Con todo, la calificadora advirtió que un cambio en el panorama político tras las elecciones de 2027 podría alterar la trayectoria de las políticas, y la elección de un gobierno más intervencionista que revierta parcialmente las reformas recientes supondría el riesgo de que se reintrodujeran distorsiones en la inversión, el comercio, el mercado cambiario y la gestión fiscal.
«Es probable que un cambio de este tipo debilite la confianza de los inversores, frene los flujos procedentes de inversiones y limite la acumulación de colchones externos, lo que erosionaría gradualmente las mejoras crediticias alcanzadas durante el actual proceso de ajuste», estimó.
Si bien la agencia identifica algunos desafíos sociales derivados de un mercado laboral todavía algo rígido, de la elevada inflación y de las desigualdades económicas, cree que «las tensiones sociales permanecen bajo control y no han dado lugar a grandes manifestaciones a nivel nacional que, en el pasado, obstaculizaron la eficacia de las políticas».
Por último, advirtió que podría rebajar sus calificaciones si hubiera un debilitamiento sustancial del programa de estabilización o si acontecimientos políticos provocaran un retroceso significativo de las reformas.
«De igual manera, nuevas presiones sobre la balanza de pagos, una interrupción sostenida en la acumulación de reservas o evidencia de que las entradas de divisas son insuficientes para cubrir las crecientes necesidades de financiamiento externo también podrían llevar a una baja de la calificación», concluyó.