
Una consultora de viajes que trabajaba de forma remota obtuvo un fallo favorable en una demanda contra su antiguo empleador después de que la empresa le pidiera iniciar con la cámara encendida durante una videollamada de capacitación, pese a que padecía ansiedad. Según informó New York Post, un tribunal laboral del sur de Londres determinó que la compañía no realizó los ajustes razonables necesarios para atender su condición y consideró que esa conducta constituyó discriminación por discapacidad.
Laura Tait comenzó a trabajar en junio de 2021 para Holiday Extras, una empresa dedicada a servicios complementarios para vacaciones. Según informó New York Post, en abril de 2022 comunicó a la compañía que el estrés laboral había provocado varias ausencias relacionadas con la ansiedad. Con el paso del tiempo, esas dificultades continuaron hasta que solicitó una licencia por enfermedad debido al agotamiento.
En julio de 2023, la empleada explicó a su nuevo supervisor que «lo único que la ayudaría» sería realizar más turnos de atención por chat en vivo y correo electrónico, en lugar de participar en llamadas telefónicas o videollamadas, aunque su puesto requería contacto frecuente con clientes.
De acuerdo con medios británicos como The Daily Mail, los ejecutivos le respondieron que «no se le podían programar más chats y correos electrónicos de lo normal por cuestiones de equidad y carga de trabajo», aunque aseguraron que intentarían brindarle apoyo cuando fuera posible.
El conflicto alcanzó un punto clave el 24 de agosto de 2023, durante una sesión de capacitación remota. Tait manifestó que se sentía «muy ansiosa» y solicitó autorización para permanecer fuera de cámara durante la reunión. Sin embargo, le pidieron que comenzara con la cámara encendida para evaluar cómo se desenvolvía.
La trabajadora no pudo continuar bajo esas condiciones. «Sin embargo, ella no pudo soportarlo, así que le dijeron que no había problema y que cerrara la sesión», señaló el caso citado por New York Post.
En octubre de 2023, Tait recibió una licencia por enfermedad debido al estrés y la ansiedad relacionados con su empleo, y todavía no había regresado a sus funciones al momento del fallo. En abril de 2024 presentó una denuncia por discriminación, aunque el reclamo fue rechazado inicialmente y su apelación tampoco prosperó en esa etapa.
La jueza Liz Ord sostuvo que Holiday Extras «no autorizó el ajuste solicitado el 24 de agosto de 2023», cuando la empresa ya había sido informada de que la trabajadora se encontraba desbordada.
La magistrada también señaló que la compañía aprobó formalmente ese ajuste el 4 de octubre de 2024, pero consideró que la medida era razonable y que debió implementarse desde agosto de 2023.
El tribunal determinó que la falta de adaptaciones adecuadas dejó a Tait con «desventajas sustanciales en el lugar de trabajo» y concluyó que existió discriminación por discapacidad según la legislación laboral británica. La indemnización será definida en una audiencia posterior.
La repercusión del caso a nivel mundial volvió a poner el foco en la relación entre las condiciones laborales y la salud mental de los trabajadores en Estados Unidos. Según un estudio citado por New York Post, el 80% de los empleados considera que su trabajo tiene responsabilidad sobre su mala salud mental, mientras que cerca del 40% abandona sus puestos como respuesta a esa presión.
El autor del estudio explicó que «dejar el trabajo (o buscar deliberadamente un puesto con menos presión y responsabilidades) es una opción atractiva para muchas personas» y agregó que, aunque un ascenso suele asociarse con éxito profesional, «muchas personas toman decisiones para su propio bienestar que, desde fuera, pueden parecer un paso atrás».