
Los carteles con la leyenda “este vehículo infringe las normas de estacionamiento de la ciudad de Nueva York” volverán a ser colocados en los parabrisas de los coches. Los barrenderos podrán colocarlos si los vehículos les impiden limpiar las calles. Por eso, el adhesivo también dice “como consecuencia, esta calle no pudo limpiarse adecuadamente”.
Con 41 votos a favor y solo 10 en contra, el Ayuntamiento aprobó un proyecto de ley que habilita nuevamente a los empleados municipales a colocar estos carteles de 8,5×11 pulgadas en los coches estacionados donde ellos deben limpiar.
El proyecto derogaría una prohibición que estaba en vigor desde 2011 y que había surgido a partir de numerosas quejas de que el adhesivo era muy difícil de quitar y, en ocasiones, dañaba el parabrisas. Ahora, está a la espera de la firma del alcalde Zohran Mamdani.
“La Proposición 92 corrige un grave error cometido por el anterior Ayuntamiento y nos proporciona una herramienta adicional para limpiar eficazmente las calles”, dice el comisionado del Departamento de Saneamiento (DSNY), Gregory Anderson.
Para asegurar la limpieza de las calles, Nueva York utiliza normas de estacionamiento alterno. Estas prohíben estacionar en un lado específico de la calle, generalmente una o dos veces por semana durante unos 90 minutos, tiempo estimado para que los barrenderos y otros empleados cumplan con su trabajo.
Un artículo del New York Post afirma que muchos conductores se han dado cuenta de que arriesgarse a recibir una multa por $65 es más barato que pagar un abono mensual en un estacionamiento cubierto. Por eso, la ciudad registra casi 500.000 infracciones por mal estacionamiento y unas 3.000 millas de calles que soin imposibles de limpiar cada semana.
Durante el debate de la Proposición 92, la concejala Gale Brewer, que impulsó la legislación, dijo que “la limpieza de las calles solo funciona cuando circulan los coches”. Contó que las condiciones de limpieza se han deteriorado tanto que ella misma coordina tareas de limpieza junto con equipos del DSNY y de la policía en la calle West 83. “La gente tiene que mover su maldito coche”, exclamó.
En tanto, Anderson dijo que “los propietarios de coches egoístas que priorizan su comodidad sobre la limpieza de sus barrios pronto tendrán que quitar las pegatinas de sus coches y, además, pagar una multa”.
En cuanto a las criticadas características de los anteriores carteles, muy difíciles de quitar y hasta dañinos para los cristales, Anderson prometió probar diferentes opciones para limitar los daños.
Entre los conductores la noticia, como era de esperar, provocó críticas. El Post cita al repartidor Lucian Coard quien afirma “la pegatina era un abuso, el adhesivo era muy resistente y, para quitarla, había que raspar el parabrisas”. Agregó: “Es posible la medida que reduzca la cantidad de vehículos mal estacionados, pero no los va a eliminar; esto es Nueva York.”