
En momentos en que el Gobierno intenta recuperar impulso para la economía y reforzar la confianza de los mercados con nuevos gestos hacia el Fondo Monetario Internacional, el PRO hizo pública una crítica contundente hacia la gestión de Javier Milei.
La Fundación Pensar, el histórico centro de estudios vinculado al partido fundado por Mauricio Macri, difundió este lunes una nueva edición de su informe mensual en el que sostiene que la etapa de la estabilización ya no alcanza y que el verdadero desafío pasa por lograr que el crecimiento económico llegue a la mayoría de los argentinos.
La difusión del informe coincidió con una jornada en la que la Casa Rosada buscó mostrar fortaleza económica a partir de nuevos contactos con la principal responsable del FMI, Kristalina Georgieva, en el marco de la estrategia oficial para consolidar el programa económico y sostener el respaldo internacional.
En ese contexto, el documento de Pensar introduce un matiz que incomoda al oficialismo. Porque proviene del principal socio legislativo que tuvo La Libertad Avanza desde el comienzo de la gestión y del espacio que acompañó buena parte de las principales leyes impulsadas por Milei en el Congreso.
Sin cuestionar la necesidad del orden fiscal ni el proceso de estabilización, el trabajo sostiene que la economía todavía no logra traducirse en una mejora perceptible para amplios sectores sociales.
«La estabilización económica ya no alcanza; el desafío es que el crecimiento llegue a la mayoría», resume el título principal del informe, que además advierte que las familias argentinas atraviesan el mayor nivel de endeudamiento de las últimas dos décadas y que el uso de tarjetas de crédito y préstamos personales se transformó cada vez más en un complemento del salario para afrontar gastos cotidianos.
El trabajo describe una Argentina dividida en cuatro grandes grupos. Por un lado ubica a los «ganadores tempranos», quienes ya perciben beneficios del nuevo escenario económico. Luego aparecen los «esperadores», sectores que todavía no mejoraron pero mantienen expectativas positivas.
Más abajo identifica a los «ajustados», especialmente integrantes de la clase media baja que perdieron capacidad de consumo, y finalmente a los «perdedores directos», entre los que menciona jubilados de la mínima, trabajadores informales y empleados públicos.
Uno de los capítulos más críticos lleva la firma del ex ministro de Economía Hernán Lacunza. Allí sostiene que, aunque algunos indicadores mejoraron desde fines de 2023, distintos sectores continúan perdiendo poder adquisitivo.
Menciona particularmente la caída real de los ingresos de jubilados, empleados públicos y docentes universitarios, además de la fuerte reducción de la obra pública.
El informe también incorpora un análisis de la consultora Mora Jozami, quien considera que el Gobierno consiguió construir una narrativa de orden, pero todavía necesita generar una experiencia concreta de mejora para amplios sectores de la población.
En la misma línea, el economista Fernando Moiguer sostiene que los segmentos de menores ingresos siguen siendo los más pesimistas respecto de la situación económica y de sus perspectivas personales.
Entre los datos que acompañan el trabajo aparecen cifras sobre el deterioro del consumo, el temor a perder el empleo, el crecimiento de la informalidad laboral y el aumento de la subocupación, indicadores que el think tank utiliza para sostener que la recuperación económica todavía resulta desigual según el sector social analizado.