Un ejemplo perfecto del perfeccionismo de Stanley Kubrick, que murió cuatro días después de mostrar la versión final del filme a Warner Bros. y su familia
Stanley Kubrick era un perfeccionista y eso convertía sus rodajes en una experiencia muy intensa para su equipo. A los actores les tocaba repetir la misma toma, por muy tonta que pareciera, hasta la saciedad. También buscaba controlarlo todo y prestaba mucha atención al detalle. Por eso, no es de extrañar que una de sus películas rompiera un récord mundial: el de más días de rodaje. Eyes Wide Shut (1999) se mantuvo en producción 400 días. A día de hoy, 27 años después, sigue ostentando el récord Guinness.
Casi 18 meses de rodaje es una locura, sí, pero dio sus frutos. Nadie puede negar lo evidente: Eyes Wide Shut es una obra maestra. Y punto. El drama, disponible en ‘streaming’ a través de Movistar Plus, está protagonizado por Tom Cruise y Nicole Kidman y se basa en la novela Relato soñado de Arthur Schnitzler.
Kubrick trasladó la historia de la Viena de los años 20 a la Nueva York de los años 90. Los protagonistas son el doctor William Harford y su esposa Alice, que pertenecen a la alta sociedad de Manhattan y se topan con una misteriosa sociedad secreta cuyos miembros satisfacen sus deseos carnales con extraños rituales y orgías ceremoniales.
Eyes Wide Shut fue la última película de Kubrick. El cineasta mostró la versión final del filme a los ejecutivos de Warner Bros., a su familia, a Cruise y Kidman y, cuatro días después, murió de un ataque al corazón.
Una toma repetida 68 veces
Warner Bros.
El rodaje de la película iba a ser inicialmente de seis meses, lo que sigue siendo un número muy alto. Finalmente, fueron casi 18 y eso provocó algunos problemas de agenda. Harvey Keitel y Jennifer Jason Leigh se unieron al elenco originalmente, pero tuvieron que abandonar el proyecto porque tenían compromisos con otros filmes. Fueron reemplazados por Sydney Pollack y Marie Richardson, respectivamente.
Décadas después, Keitel reconoció que decidió marcharse después de que Kubrick le «faltara al respeto». Gary Oldman contó que Kubrick le pidió a Keitel repetir 68 veces una toma en la que su personaje atravesaba una puerta. Se dice que Cruise también tuvo que pasar por lo mismo: atravesar una puerta unas 95 veces hasta que Kubrick quedó satisfecho.