
Aunque muchos conductores lo hacen por costumbre, dejar el auto estacionado con las ruedas completamente giradas puede provocar un desgaste prematuro en distintos componentes de la dirección y la suspensión. Así lo advirtió Juan José Vicente Pizarro, especialista de Talleres Benezer, un taller de Sevilla que comparte consejos de mantenimiento automotor a través de sus redes sociales.
Según explicó el mecánico, esta práctica, muy habitual al estacionar en pendientes o al acomodar el vehículo junto al cordón, genera tensiones innecesarias que, con el paso del tiempo, pueden traducirse en averías costosas.
“No hay que dejar el auto estacionado con las ruedas giradas porque puede terminar en el taller”, resumió el especialista al explicar por qué conviene enderezar el volante antes de apagar el motor.
De acuerdo con Vicente, cuando las ruedas permanecen giradas durante horas o incluso días, el peso del vehículo deja de repartirse de manera uniforme. Esto obliga a trabajar bajo tensión a piezas como las rótulas, los amortiguadores y distintos elementos del sistema de suspensión.
“Si giramos la rueda hacia uno de los lados, lo que estamos haciendo es cambiar la inclinación del coche y la tensión de sus componentes”, explicó en un video difundido desde la cuenta de Instagram de Talleres Benezer.
El problema no aparece de inmediato. No significa que una sola vez vaya a romperse alguna pieza, sino que mantener esa posición de forma prolongada acelera el desgaste y puede reducir la vida útil de componentes que, en condiciones normales, deberían durar muchos años.
El especialista señaló que esta situación puede ser todavía más delicada en algunos modelos de alta gama. Según indicó, vehículos de marcas como Mercedes-Benz o BMW utilizan sistemas de dirección diseñados para mejorar la maniobrabilidad mediante una leve inclinación de las ruedas al girar.
Cuando el auto permanece estacionado con esa inclinación, una parte muy reducida del neumático soporta una carga mayor a la prevista, lo que puede favorecer deformaciones y un desgaste irregular.
“El apoyo queda concentrado en una zona muy pequeña que no está preparada para soportar tanto peso durante tanto tiempo”, explicó.
El riesgo aumenta todavía más cuando el vehículo queda estacionado sobre una pendiente. En ese escenario, además del peso natural del auto, la inclinación del terreno incrementa la carga sobre determinados puntos de la suspensión y de la dirección.
“Vamos a tener mayor inclinación y mayor peso en ciertos puntos de suspensión y rótulas”, advirtió.
Con el paso de los meses, este esfuerzo constante puede manifestarse mediante pequeños síntomas que muchos conductores suelen pasar por alto: ruidos al doblar, vibraciones, desgaste irregular de los neumáticos o una dirección menos precisa.
Por ese motivo, el mecánico recomienda que, siempre que sea posible, el vehículo quede estacionado sobre una superficie plana y con el volante completamente recto.
Si el auto permanecerá detenido durante un período prolongado —por ejemplo, varias semanas o meses—, esta precaución cobra todavía más importancia.
“Si vas a dejar el coche parado dos, tres o cinco meses, no se te ocurra dejarlo con la dirección doblada, con inclinaciones, con tensiones”, concluyó el especialista.
Un gesto que lleva apenas unos segundos puede ayudar a preservar el sistema de dirección, evitar desgastes innecesarios y reducir las probabilidades de tener que afrontar una reparación costosa en el futuro.