
El jet lag, o desfase horario, puede convertir los primeros días de vacaciones en una experiencia pesada: sueño desordenado, cansancio diurno, dolor de cabeza, malestar digestivo y dificultad para adaptarse al nuevo horario.
Según explicó AP News, la clave no está únicamente en dormir a la hora correcta. También importa qué y cuándo se come y se bebe durante el viaje.
El jet lag aparece cuando el reloj biológico interno queda desfasado respecto del huso horario del lugar de llegada. La luz del sol ayuda a ajustar ese reloj, pero las comidas también funcionan como señal para el cuerpo. Por eso, especialistas consultados recomiendan empezar a mover gradualmente los horarios de comida antes del viaje: primero 15 minutos, luego media hora y después una hora más cerca del horario del destino.
Al llegar, la recomendación es simple: comer cuando comen los locales. Si es la mañana en el destino, desayunar. Si ya es hora de almorzar o cenar, acompañar ese ritmo. Joanne Slavin, experta en nutrición de la Universidad de Minnesota, afirmó que conviene entrar “inmediatamente” en el nuevo horario.
El desayuno puede ser especialmente útil. Según un un estudio de 2023 con la participación de investigadores de Northwestern University, un desayuno abundante alineado con el nuevo huso horario puede ayudar a recuperarse del jet lag.
También conviene cuidar el tamaño de las porciones. Los CDC recomiendan mantener comidas más pequeñas antes y durante el viaje para evitar molestias estomacales. La dietista Tara Schmidt, de Mayo Clinic, señaló que esto es importante en los primeros días, sobre todo para personas con estómago sensible o síntomas gastrointestinales.
El alcohol es uno de los principales enemigos del descanso. Schmidt explicó a AP que conviene evitar vino, cerveza o tragos porque el alcohol altera el sueño, justo cuando el cuerpo necesita adaptarse a un horario nuevo.
La cafeína, en cambio, no está prohibida, pero debe usarse con estrategia. Si una persona toma café o té por la mañana, puede mantener ese hábito durante el viaje. Lo importante es no consumir cafeína demasiado tarde, porque puede dificultar el sueño. Recordar que alcohol y cafeína pueden favorecer la deshidratación.
La hidratación es central. El aire seco de la cabina puede aumentar la pérdida de líquidos y la deshidratación puede empeorar la fatiga y la percepción de los síntomas del jet lag. Por eso, se recomienda beber agua antes, durante y después del vuelo.
Para un viaje más llevadero, conviene llegar y actuar como si el cuerpo ya estuviera en el nuevo horario: comer local, beber agua, evitar alcohol, usar cafeína con cuidado y volver a la rutina normal lo antes posible al regresar.