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Pauny: trabajadores tomaron la fábrica de tractores y volvió el fantasma de la quiebra
Después de tres quincenas sin cobrar y dos negociaciones frustradas, los operarios resolvieron ocupar la planta de Las Varillas.
se vuelve a poner en discusión el futuro de una de las principales fábricas de maquinaria agrícola de la Argentina, y la única dedicada a la producción de tractores con capitales 100% nacionales. Después de una asamblea, los trabajadores resolvieron tomar la planta industrial de Las Varillas, Córdoba, cansados de esperar una solución a los problemas salariales que arrastran desde hace varias semanas.
La decisión llegó luego de dos audiencias infructuosas entre los representantes de la compañía y los trabajadores, que no consiguieron obtener un compromiso concreto para cancelar los salarios adeudados. En algunos casos, los operarios acumulan tres quincenas sin cobrar y la incertidumbre sobre la continuidad de la actividad industrial se profundiza.
La medida representa una escalada en un conflicto que dejó de ser exclusivamente laboral para convertirse en una preocupación económica y social para toda la localidad cordobesa. Pauny emplea a unos 450 trabajadores directos y mantiene una red de proveedores industriales que también depende de su funcionamiento.
El episodio tiene, además, una particularidad histórica. La fábrica que hoy ocupan sus empleados nació de otra crisis industrial ocurrida hace 25 años, cuando la histórica Zanello quebró y sus trabajadores, junto con antiguos gerentes y concesionarios, consiguieron recuperar las instalaciones para volver a producir tractores.
Tres quincenas adeudadas y negociaciones sin resultados
La decisión de los trabajadores fue el desenlace de una serie de reclamos que se intensificaron durante los últimos días. La empresa no consiguió presentar un esquema convincente para cancelar las obligaciones salariales y tampoco despejó las dudas sobre cómo piensa sostener la actividad productiva.
La última audiencia en la delegación de la Secretaría de Trabajo de Córdoba, en Las Varillas, terminó sin acuerdo. Los representantes de la compañía no acercaron una propuesta concreta para regularizar los pagos, mientras los trabajadores reclamaban una respuesta urgente.
La situación económica de los operarios se volvió cada vez más difícil. La empresa había depositado apenas $100.000 por empleado el viernes pasado, un monto muy inferior a las obligaciones acumuladas.
El conflicto ya había provocado movilizaciones, protestas frente a las autoridades locales y manifestaciones de fuerte tensión contra los propietarios de la compañía. También hubo una reacción solidaria de los vecinos de Las Varillas, que organizaron una colecta de alimentos, productos de higiene y artículos de primera necesidad para ayudar a las familias afectadas.
La dimensión del problema excede a los empleados directos. Pauny es uno de los motores económicos de Las Varillas y mantiene vínculos comerciales con decenas de pequeñas industrias que fabrican piezas y componentes para sus tractores. Una paralización prolongada podría trasladar las dificultades financieras a buena parte de esa cadena de proveedores.
Una fábrica con más de $30.000 millones de deuda
La crisis salarial tiene como telón de fondo un deterioro financiero que se profundizó durante los últimos meses, con una deuda bancaria superior a los $30.800 millones según registros del Banco Central.
De acuerdo con los registros del Banco Central, Pauny acumula una deuda bancaria superior a los $30.800 millones. A eso se suman cheques rechazados por más de $1.000 millones, un indicador de las dificultades que enfrenta la compañía para cumplir con sus compromisos comerciales y financieros.
La caída de las ventas aparece como uno de los factores centrales para explicar el escenario. La fábrica llegó a producir cerca de 2.000 tractores por año y durante sus mejores momentos comercializaba entre 180 y 200 unidades mensuales. Sin embargo, el mercado cambió y la empresa perdió capacidad para sostener aquellos volúmenes.
En septiembre de 2026, los registros de patentamientos mostraron apenas 24 tractores Pauny. La cifra contrasta con los niveles históricos de la marca y expone el tamaño del retroceso comercial.
A esa pérdida de volumen se sumó la llegada de tractores importados, especialmente de origen chino, que ingresan al mercado argentino con precios hasta un 50% por debajo de los equipos tradicionales. La competencia se volvió particularmente difícil para una empresa nacional que debe sostener una estructura industrial, costos laborales y una red de comercialización y posventa.

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