La carrera de la colombiana lucrecia arriba es la de una artista en constante evolución. De sus comienzos explorando las posibilidades tonales de los instrumentos junto a capas de bucles creando colchas sonoras abstractas, a cada paso ha ido virando hacia escenarios en donde su música es más orgánica, con referentes más fáciles de aprehender, aunque sigue dando rienda suelta a su capacidad experimentadora.
Su anterior disco, ¡Oh! (2022) – cabe reseñar que su labor como compositora de bandas sonoras es cada vez más reseñable, tales son los casos de La semilla y el bebe también aparecidas en ese mismo año – se arrimaba a deconstruir la salsa, el merengue o el bolero en un disco estupendo que cosechó numerosos halagos por parte de la crítica.
Estafa Un peligro para nosotros mismos (Rvng Internacional., 2025) ha creado una prolongación de ese disco, y de nuevo vuelve a encandilar con canciones muy físicas y sensuales, con unos juegos de percusión exquisitos que acolchan la preciosa voz de arriba. Un pentagrama envolvente y una lírica concisa que parece un juego de hipervínculos disociados, sabiendo crear imágenes potentes: que si David Lynch y Jcrucero uleeque si David Cronenberg y la poética de la carne, que si la ciencia ficción distópica…
Junto a su pareja David Silvia han producido un bello cancionero que arranca con “cosa rara”, en la que se sublima el ambiente de Silvio con los polirritmos de la música africana. La ranchera asoma en la breve “amorcito caradura” y esa sutil forma de integrar los silencios en la canción sienta cátedra, mientras que “no death no danger” se acerca al trip hop de Portishead.
Los bucles y la voz de Lucrecia se integran a la perfección para delimitar el misterio de “agüita con sal” (un saxo oblicuo nos lleva por terrenos lynchinianos de nuevo), “divina” es un contoneo entre atmósferas de cabaret nocturno, y “mala sangre” (título de una hermosa película de Leo Carax que bien podría estar en la cosmología de la colombiana) es una sinuosa melodía con recuerdos a Jac Berrocal y Pascal Comelade.
Escucha Lucrecia Dalt – A Danger To Ourselves