
Robert Pattinson protagonizaba una película de amor en la que nadie, absolutamente nadie, esperaba el giro final. Y sin embargo su director, Allen Coulter, fue dejando pequeños guiños para preparar al espectador emocionalmente
Aunque ahora es toda una estrella que puede levantar proyectos por sí mismo sin la ayuda de nadie, en 2010 Robert Pattinson todavía era «el vampiro de Crepúsculo«. Quizá por eso, en todos los papeles que aceptó fuera de la saga romántica, intentó dejar huella de alguna manera, para que no le pudieran encasillar. Así es como, de alguna manera, acabó en Recuérdame, una película terriblemente dramática que todo el mundo recuerda única y exclusivamente por su final.
No os preocupéis, que lo recordamos
El final de la película en cuestión, tras una serie de dramas continuos interrelacionados, ocurre el 11 de septiembre de 2001. Y, oh casualidad, Tyler, el protagonista, está en la oficina de su padre, en el piso 101 del World Trade Center, desde el que está mirando al exterior. Imagina lo que pasa después: la cámara se aleja, los aviones se estrellan contra las Torres Gemelas y lo siguiente que vemos es cómo le entierran junto a su hermano, que se suicidó años antes.
En 2010, cuando se estrenó la película, la herida todavía estaba cicatrizando, y nadie entendió muy bien este giro final. Siendo justos, es un giro muy loco que pilla de improviso a cualquiera, pero su guionista, Will Fetters, se defendió como pudo: «Parece que la gente no entendió de lo que iba la película. Era, de muchas maneras, un estudio de la pena y en esos momentos que alteran la trayectoria de la vida, y para mí el guion empezó como la sesión de terapia de un chico de 22 años».
Pero hay pistas ineludibles a lo largo de la película: en la primera escena, Ally y su madre ven las Torres Gemelas mientras se ve «Brooklyn, New York, 1991» y después, cuando vemos a Tyler, «Diez años después». Algo, aunque sea un poquito, ya hace sonar las alarmas. De la misma manera, hay algún detalle más, como ver que la profesora de Tyler y Ally les habla de «los recientes ataques terroristas» o varios recuerdos de que se acerca septiembre de 2001. Puede que no te guste, pero Fetters sabía bien lo que estaba haciendo y no fue, como muchos afirmaron, un remedo de última hora. Eso sí, por mucha justificación que tenga, es tan increíble que ha pasado, por méritos propios, a la historia del cine.