Ciertas noticias son difíciles de digerir, especialmente cuando el protagonista es alguien que parecía hecho de una aleación de acero y rock and roll imposible de destruir. Ha fallecido Phil Campbellel hombre que custodió las seis cuerdas de motorhead durante más de tres décadas.
La noticia ha caído como un mazazo este fin de semana. Según el comunicado oficial emitido por su familia y su banda actualPhil Campbell y los hijos bastardosel guitarrista galés exhaló su último suspiro la noche del pasado viernes 13 de marzo. “Campbell murió pacíficamente tras una larga y valiente batalla en cuidados intensivos, consecuencia de las complicaciones derivadas de una cirugía mayor y compleja a la que se sometió recientemente”.
Phil Campbell no era un miembro fundador, pero sí el cimiento más sólido sobre el que Lemmy Kilmister construyó el muro de sonido definitivo de motorhead. Se unió a la banda en 1984, debutando en aquella formación de cuatro jinetes (junto a Raíces y Pete Gill) para la recopilación Sin remordimientos. Desde entonces, su guitarra fue la banda sonora de la supervivencia, participando en 16 álbumes de estudio y resistiendo hasta el último concierto en Berlín en 2015, apenas días antes de la muerte de Lemmy.
«Phil tenía a Motörhead en las venas. El mundo ha perdido un rayo de luz inmenso», ha declarado la cuenta oficial de la banda.
Su legado post-motorhead no fue el del retiro dorado. Con Phil Campbell y los hijos bastardosjunto a sus hijos Todd, danés y Silenciodemostró que el rock era una cuestión genética. Discos como La era del absurdo (2018) nos recordaron que, aunque el Capitán lemmy ya no estuviera al timón, el motor seguía rugiendo con suciedad y elegancia a partes iguales. Y en esta casa tuvimos la suerte de cubrir su última visita a nuestro país, abriendo para Scorpions.
Para quienes ya le habíamos visto con lemmy o con su último proyecto, sabíamos que campbell representaba la humildad del artesano del riff. No buscaba el foco gratuito; prefería que su amplificador hablara por él, y así lo hacía, tocando muchas veces incluso de espaldas al público, como lo hizo en la práctica totalidad del mencionado concierto de Madrid.
En febrero de este mismo año, la cancelación de su gira por Australia y Europa por «recomendaciones médicas» ya encendió unas alarmas que este fin de semana, desgraciadamente, confirman el peor de los presagios. Se va Phil, pero se queda un catálogo que es, básicamente, el manual de instrucciones del hard rock moderno.
Desde aquí solo podemos decir que el Valhalla del rock está hoy un poco más ruidoso. Descanse en paz, Phil. Nacido para perder, vivido para ganar.