30/03/2026 20:59hs.
La carrera del futbolista muchas veces es endiosada por los altos montos que se percibe en muchos lugares del mundo. Sin embargo, también es un camino traicionero para transitar por el corto tiempo de trabajo que tiene. Este es el caso de un ex jugador de Huracánque hizo un desesperado pedido de ayuda en sus redes.
Sebastián Morquio y un nuevo pedido desesperado de ayuda
SebastiánMorquio es un histórico hombre de las filas del Globode las que formó parte entre 1999 y 2003, año en el que emigró a Rusia justamente en busca de otras oportunidades. Y a través de sus redes sociales escribió un alarmante pedido de ayuda.
«Disculpen que los moleste. Realmente estamos muy complicados. Necesitamos que nos ayuden. Dejo alias: morquio.393.abeja.mp» y «Busco trabajo urgente de lo que sea y lo que no sé lo aprendo» escribió el ex zaguero central en su cuenta de Instagram (@sebastiandariomorquio).
El defensor central, que también pasó por otros equipos de nuestro país como Aldosivi y Deportivo Español, hace menos de dos años había contado que tenía una órden de desalojo para abandonar la casa en la que vivía junto a su familia (tres hijas y una esposa, por entonces embarazada). Ahora, volvió a pedir asistencia de parte de la comunidad.
No es el primer pedido de auxilio
No es la primera vez que el uruguayo hace publicaciones solicitando ayuda de la gente: en 2021, preocupó al mundo del fútbol con posteos en su cuenta de X (por entonces aún Twitter) en las que comparaba su situación a la de Santiago ‘el Morro’ Garcíaque recientemente se había quitado la vida.
El histórico defensor uruguayo, que ascendió con el Globo en el 2000, había afirmado -después de una serie de tuits que llamaron la atención– que estaba analizando seriamente su futuro y qué hacer con su vida (en el sentido más extremo): «¿Por qué sería una locura? Quizás sea una liberación…». Jamás pronunció la palabra suicidio, cierto. Pero siempre estuvo dando vueltas por su teclado…
Su situación por entonces -y evidentemente igual que ahora- no era la mejor. A sus 45 años, no contaba un empleo fijo del cual sostenerse, era (e incluso sigue siendo) estigmatizado por una sociedad en la que no se puede reinsertar porque estuvo un mes preso (continuaba procesado) y, además, imposibilitado de visitar a su hijo por la negativa de su ex pareja.





